Días antes de la gran final del Mundial 2026 en Nueva York, el defensa español Aymeric Laporte alzó la voz no para hablar de táctica, sino para señalar algo más profundo: la fragilidad de las reglas cuando no se aplican con firmeza. Al advertir sobre el patrón de juego físico de Argentina y la pasividad arbitral que lo ha acompañado, Laporte plantea una pregunta que trasciende el fútbol — ¿quién custodia las reglas cuando más importa? La final del 19 de julio podría decidirse tanto dentro del campo como en las decisiones de quienes lo gobiernan.