Entre latido y latido existe un silencio medido en milisegundos que revela, con una precisión que antes solo los laboratorios podían capturar, el estado real del sistema nervioso humano. La variabilidad de la frecuencia cardíaca —hoy accesible en la muñeca de cualquier persona— no es un número abstracto, sino el lenguaje con el que el cuerpo comunica si está atrapado en el estrés crónico o si conserva la flexibilidad para adaptarse. En un momento en que la tecnología personal democratiza la medicina interna, especialistas como Salim Najjar recuerdan que la verdadera soberanía sobre la salud co