La Universidad de Granada participa en un estudio que revela la "rápida" adaptación de las plantas al cambio climático

La velocidad de cambio fue mayor de lo que la mayoría de los biólogos habría predicho
Los investigadores descubrieron que las plantas evolucionan genéticamente más rápido de lo esperado cuando enfrentan presión climática severa.

Durante cinco años, un equipo internacional de científicos sembró 70.000 plantas en 30 rincones del mundo para preguntarle a la naturaleza cuánto tiempo tiene. La respuesta, publicada en Science, es ambivalente: las plantas pueden evolucionar genéticamente con una velocidad que sorprende a la biología, pero el calor extremo estrecha ese margen hasta hacerlo desaparecer. Lo que el estudio liderado desde Berkeley y Granada ilumina no es solo la resiliencia de una pequeña planta anual, sino el umbral frágil entre la adaptación y la extinción en un planeta que se calienta sin pausa.

  • El cambio climático no espera a que la evolución siga su ritmo habitual, y este estudio demuestra que, en algunos casos, la naturaleza puede correr más de lo que se pensaba.
  • En los climas más cálidos, las poblaciones se reducen tanto que la deriva genética aleatoria puede arrastrarlas a la extinción antes de que la selección natural tenga oportunidad de actuar.
  • Las plantas de zonas cálidas ya acusan un desfase: viven mejor en ambientes 1,5 grados más fríos que su lugar de origen, una señal de que el calentamiento acumulado las ha dejado fuera de sintonía con su propio entorno.
  • Los investigadores de nueve instituciones españolas continúan ampliando el experimento a otras especies y a perturbaciones súbitas como sequías e incendios, buscando construir modelos que anticipen qué poblaciones sobrevivirán y cuáles no.

Un equipo internacional con participación de la Universidad de Granada pasó cinco años sembrando 70.000 individuos de Arabidopsis thaliana —pariente de la coliflor y la mostaza— en 30 localidades de todo el mundo, desde los Alpes hasta el desierto del Néguev. Cada primavera secuenciaban los genomas de las plantas supervivientes, rastreando millones de variantes genéticas para ver cuáles prosperaban y cuáles desaparecían. El resultado, publicado en Science, desafió las expectativas: las plantas pueden adaptarse genéticamente mucho más rápido de lo que la biología había supuesto.

Lo más llamativo fue la repetibilidad del fenómeno. En 24 de las 30 ubicaciones, parcelas con climas similares —como los matorrales secos de España y Grecia— mostraron cambios genéticos análogos. Los genes más afectados fueron los que perciben el estrés térmico y los que regulan el momento de la floración. Modesto Berbel Cascales, investigador de la Universidad de Granada, subraya que estos datos cuantitativos son esenciales para entender las posibilidades reales de adaptación, tanto natural como asistida por el ser humano.

Sin embargo, el estudio también trazó un límite inquietante. En los entornos más cálidos, muchas poblaciones no mostraron señales de evolución temprana y se extinguieron siguiendo trayectorias aparentemente aleatorias. Cuando el calor reduce una población a un tamaño crítico, la deriva genética puede precipitar su desaparición incluso si existen variantes que permitirían la supervivencia. A esto se suma que las plantas de zonas cálidas ya viven mejor en ambientes 1,5 grados más fríos que su lugar de origen, lo que revela un desajuste acumulado frente al calentamiento actual.

El equipo, que integra a nueve instituciones españolas entre ellas el CSIC, la Universidad de Sevilla y la Universitat Autònoma de Barcelona, continúa experimentando con otras especies y perturbaciones como sequías e incendios. El horizonte es ambicioso: aplicar los modelos calibrados en Arabidopsis a cientos o miles de especies para identificar qué poblaciones tienen posibilidades de sobrevivir y diseñar estrategias de protección antes de que el tiempo se agote.

Un equipo internacional de investigadores, con participación de la Universidad de Granada, ha pasado cinco años observando cómo evolucionan las plantas frente al cambio climático. El experimento, publicado en la revista Science, analizó a 70.000 individuos de Arabidopsis thaliana —una planta anual de la familia de las brasicáceas, la misma que incluye la coliflor y la mostaza— sembrados en 30 localidades distribuidas por todo el mundo. Lo que descubrieron desafía las expectativas de muchos biólogos: las plantas pueden adaptarse genéticamente mucho más rápido de lo que se creía posible.

El estudio fue liderado por Moisés Expósito-Alonso de la Universidad de California en Berkeley, junto con François Vasseur del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva en Francia y J.F. Niek Scheepens de la Universidad Goethe en Fráncfort. El experimento siguió 360 parcelas experimentales en climas que iban desde los Alpes nevados hasta el desierto del Néguev, pasando por áreas urbanas europeas y Austin, Texas. Cada primavera, los investigadores tomaban muestras de flores y secuenciaban los genomas de todas las plantas supervivientes, rastreando millones de variantes genéticas para ver cuáles aumentaban o disminuían con el tiempo.

Lo que encontraron fue un patrón sorprendente de repetibilidad. Aunque las plantas en diferentes ubicaciones enfrentaban presiones climáticas distintas, aquellas en entornos similares mostraban cambios genéticos parecidos. En 24 de las 30 ubicaciones, múltiples parcelas con condiciones climáticas análogas —como los matorrales secos de España y Grecia— exhibieron modificaciones genéticas similares. Los genes más afectados fueron aquellos que perciben el estrés térmico y los que controlan cuándo florecen las plantas. Modesto Berbel Cascales, investigador del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada, subraya que estos datos cuantitativos son imprescindibles para comprender las posibilidades reales de adaptación de las plantas, ya sea de forma natural o con ayuda humana.

Pero el estudio también reveló un límite claro a esta capacidad adaptativa. En los climas más cálidos, muchas poblaciones no mostraron señales de evolución temprana y siguieron trayectorias aparentemente aleatorias antes de extinguirse. El calor extremo reduce el tamaño de las poblaciones a niveles tan pequeños que el potencial adaptativo disponible se ve severamente limitado. Cuando una población se reduce demasiado, la deriva genética —cambios aleatorios en la frecuencia de genes— puede precipitar la extinción incluso si existen variantes genéticas que permitirían la supervivencia. Mohamed Abdelaziz Mohamed, otro de los investigadores, señala que aunque algunos cambios genéticos eran teóricamente esperables, la velocidad real de cambio fue mayor de lo que la mayoría de los biólogos habría predicho.

Un hallazgo adicional inquietante es que las plantas de Arabidopsis thaliana procedentes de zonas cálidas ya muestran un retraso de adaptación: viven mejor en ambientes aproximadamente 1,5 grados Celsius más fríos que su lugar de origen. Esto sugiere que el calentamiento global acumulado hasta ahora ha dejado a estas poblaciones ligeramente desajustadas respecto a sus climas actuales. El equipo de investigación, que incluye a nueve instituciones españolas como el Creaf, el CSIC, la Universidad de Sevilla y la Universitat Autònoma de Barcelona, continúa analizando datos y realizando nuevos experimentos con otras plantas. El objetivo es capturar la evolución rápida en poblaciones naturales y observar cómo responden a cambios súbitos causados por sequías o incendios. Los modelos calibrados en Arabidopsis thaliana podrían aplicarse a cientos o miles de especies, permitiendo identificar qué poblaciones podrían sobrevivir en diferentes localidades y diseñar estrategias efectivas para proteger las especies más vulnerables ante un clima que cambia cada vez más rápido.

Para que una población sobreviva a largo plazo mientras experimenta el cambio climático, lo más probable es que tenga que pasar por un proceso de selección natural
— Mohamed Abdelaziz Mohamed, investigador del estudio
Es imprescindible idear algún tipo de estrategia que ayude a comprender las posibilidades reales de adaptación climática de las plantas, por sí mismas o mediante ayudas a la adaptación
— Modesto Berbel Cascales, Departamento de Ecología, Universidad de Granada
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué es importante saber con qué rapidez se adaptan las plantas? ¿No es algo que siempre ha sucedido?

Model

La diferencia es la escala temporal. Normalmente, la evolución toma miles de años. Este estudio muestra que en cinco años, bajo presión climática severa, las plantas pueden cambiar sus frecuencias genéticas de formas predecibles. Eso es extraordinario.

Inventor

Pero dijiste que algunas poblaciones se extinguieron. ¿Eso no significa que la adaptación rápida no siempre funciona?

Model

Exactamente. La adaptación rápida es posible, pero solo si la población tiene suficiente diversidad genética y no se reduce demasiado. En climas extremadamente cálidos, el calor mata tantas plantas que quedan muy pocas para reproducirse. Sin números suficientes, incluso los genes útiles desaparecen por azar.

Inventor

¿Qué significa ese retraso de adaptación que mencionaste, donde las plantas viven mejor 1,5 grados más frías?

Model

Significa que el cambio climático ya ha ocurrido tan rápido que estas plantas nacidas en zonas cálidas ya están viviendo en un clima más caliente que aquel para el cual sus genes las prepararon. Están un paso atrás.

Inventor

¿Entonces los modelos que crearán con estos datos, ¿qué harían exactamente?

Model

Permitirían predecir qué especies en qué lugares están en mayor riesgo de extinción. Si entiendes cómo una planta se adapta genéticamente, puedes anticipar dónde fallará esa adaptación y diseñar intervenciones antes de que sea demasiado tarde.

Inventor

¿Intervenciones como cuáles?

Model

Podrían ser desde proteger reservas genéticas de plantas silvestres hasta ayudar activamente a las poblaciones a migrar hacia climas más adecuados, o incluso usar la reproducción selectiva para reforzar los genes de adaptación. Pero primero necesitas saber qué genes importan, y eso es lo que este estudio reveló.

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