La UE se reúne urgentemente para exigir su inclusión en negociaciones Rusia-EEUU sobre Ucrania

Seis periodistas palestinos, incluido el corresponsal de Al Jazeera Anas al Sharif, fueron asesinados por Israel durante operaciones en Gaza.
No puede haber paz duradera sin Ucrania en la mesa de negociaciones
La posición central de la UE mientras se prepara para la reunión Trump-Putin en Alaska.

En vísperas de un encuentro entre Trump y Putin en Alaska, la Unión Europea convocó una sesión extraordinaria de ministros de Exteriores para reclamar lo que considera un derecho irrenunciable: que Ucrania y Europa misma tengan voz en cualquier acuerdo que decida el futuro del continente. La Alta Representante Kaja Kallas y líderes de seis naciones europeas advirtieron que la paz no puede construirse sobre la exclusión de quienes más la necesitan. En el trasfondo, Gaza ardía de nuevo, con seis periodistas palestinos asesinados, recordando que las crisis del mundo rara vez esperan turno.

  • La inminencia de la cumbre Trump-Putin en Alaska encendió las alarmas en Bruselas: Europa podría quedar fuera de una negociación que define su propia seguridad.
  • Kallas, Von der Leyen y líderes de seis países emitieron señales urgentes y coordinadas: ningún acuerdo con Rusia será legítimo si Ucrania no está sentada en la mesa.
  • La UE convocó una videoconferencia extraordinaria de cancilleres para hablar con una sola voz antes de que Washington y Moscú fijen condiciones sin consultarles.
  • España reforzó la postura europea y fue más lejos: exigió sanciones ampliadas y un embargo de armas a Israel por la muerte de seis periodistas palestinos en Gaza.
  • La reunión de Bruselas se convirtió en el cruce de dos crisis simultáneas —Ucrania y Gaza— que obligan a Europa a definir qué tipo de actor quiere ser en el orden mundial.

El lunes, Bruselas actuó con la urgencia de quien siente que el tiempo se agota. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reunieron por videoconferencia en sesión extraordinaria, convocada a pocos días de que Donald Trump y Vladímir Putin se encontraran en Alaska. El mensaje europeo era uno solo: cualquier acuerdo que emergiera de esa cumbre debía contar con Ucrania y con la propia UE en la mesa.

Kaja Kallas, Alta Representante para Asuntos Exteriores, había impulsado la convocatoria. En un comunicado del domingo reconoció que Trump tenía razón al presionar a Rusia para que pusiera fin a la guerra, e incluso admitió que Washington tenía capacidad real de forzar a Moscú hacia negociaciones genuinas. Pero añadió la condición esencial: ningún arreglo entre Washington y Moscú podía ignorar a Kiev ni a Bruselas, porque lo que estaba en juego era la seguridad de toda Europa.

No era una voz solitaria. Líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Finlandia, junto con la presidenta Von der Leyen, habían emitido el sábado un comunicado conjunto advirtiendo que el camino a la paz no podía trazarse sin Ucrania presente. Desde Madrid, el canciller José Manuel Albares lo subrayó en televisión: lo que se decidiera sobre Ucrania afectaba directamente a Europa, y por tanto Europa no podía ser un actor secundario.

La reunión también abordó Gaza, donde la noche del domingo Israel había matado a seis periodistas palestinos, entre ellos el corresponsal de Al Jazeera Anas al Sharif. Albares fue categórico: España y la UE jamás reconocerían una anexión unilateral de territorio palestino, y defendió ampliar sanciones e imponer un embargo de armas a Israel. La Liga Árabe, por su parte, exigió a la comunidad internacional detener la venta de armas a Israel y abrir procesos judiciales contra funcionarios israelíes por crímenes de guerra.

Bruselas vivía así la convergencia de dos crisis que le exigían lo mismo: dejar de ser espectadora y afirmar que Europa tiene algo decisivo que decir sobre su propio futuro.

Bruselas se movía con urgencia el lunes. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reunían por videoconferencia en sesión extraordinaria, convocada apenas días antes de que Donald Trump y Vladímir Putin se sentaran a conversar en Alaska. El mensaje europeo era claro y repetido: cualquier acuerdo que saliera de esa reunión tendría que incluir tanto a Ucrania como a la propia Unión Europea en la mesa.

Kaja Kallas, la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, había sido quien presionó para convocar la reunión. En un comunicado el domingo, dejó poco espacio para la ambigüedad. Reconocía que Trump tenía razón al insistir en que Rusia debía poner fin a la guerra. Incluso admitía que Estados Unidos poseía la capacidad de forzar a Moscú hacia negociaciones genuinas. Pero luego vino el pero: cualquier acuerdo entre Washington y Moscú debía incluir a Kiev y a Bruselas, porque lo que estaba en juego era la seguridad de Ucrania y, por extensión, la de toda Europa.

No era una posición marginal. Hadja Lahbib, comisaria de Preparación y Gestión de Crisis, lo expresó de manera más directa: la Unión Europea necesitaba hablar con una sola voz. En redes sociales, mientras se preparaba para entrar a la sesión de ministros, escribió que no podía haber paz duradera sin Ucrania en las negociaciones. Añadió que no era momento para divisiones internas. El mensaje resonaba con lo que ya habían dicho líderes de seis países europeos —Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Finlandia— junto con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. El sábado anterior habían emitido un comunicado conjunto advirtiendo que el camino hacia la paz en Ucrania no podía trazarse sin que Ucrania estuviera presente.

En Madrid, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, reforzó el argumento en una entrevista televisiva. Lo que se decidiera sobre el futuro de Ucrania y el fin del conflicto con Rusia impactaba directamente en la seguridad europea, dijo. Por lo tanto, tampoco podía decidirse sin los europeos. Era una insistencia en que Europa no era un actor secundario en una negociación que la afectaba de manera fundamental.

La reunión de ministros también abordaría la situación en Gaza, donde la tensión había escalado nuevamente. Durante la noche del domingo, Israel había asesinado a seis periodistas palestinos, entre ellos Anas al Sharif, corresponsal del medio catarí Al Jazeera. Albares fue categórico: España y la Unión Europea nunca reconocerían una anexión unilateral e ilegal de territorio palestino por parte de Israel. Defendió la ampliación de sanciones y un embargo de venta de armas a Israel, argumentando que se trataba simplemente de cumplir con la legislación europea existente.

La Liga Árabe, por su parte, había hecho un llamado a la comunidad internacional el domingo para que detuviera y prohibiera la venta de armas a Israel, abriera procesos judicales contra funcionarios israelíes acusados de crímenes de guerra en Gaza, y protegiera al pueblo palestino contra lo que describió como genocidio, desplazamiento y limpieza étnica.

La reunión de Bruselas ocurría en un momento de convergencia de crisis. Europa intentaba asegurar su voz en negociaciones sobre Ucrania que amenazaban con decidirse sin ella. Simultáneamente, enfrentaba decisiones sobre su respuesta a la escalada en Oriente Medio. La insistencia en que Ucrania debía estar en la mesa no era solo un principio diplomático. Era una afirmación de que Europa no sería espectadora de su propio futuro de seguridad.

Cualquier acuerdo entre Estados Unidos y Rusia debe incluir a Ucrania y a la Unión Europea, pues se trata de la seguridad de Ucrania y de toda Europa
— Kaja Kallas, Alta Representante de la UE
No puede haber una paz duradera sin Ucrania en la mesa de negociaciones. No es momento para divisiones. La UE debe hablar con una sola voz
— Hadja Lahbib, comisaria de Preparación y Gestión de Crisis de la UE
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Europa se siente tan amenazada por la idea de que Trump y Putin negocien sin ella?

Model

Porque cualquier acuerdo sobre Ucrania define el orden de seguridad europeo para la próxima década. Si se decide sin Europa en la mesa, Europa queda atada a decisiones que no ayudó a forjar.

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Pero ¿no es Trump quien tiene el poder militar aquí? ¿Por qué importa lo que diga Bruselas?

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Importa porque Ucrania está en Europa, y cualquier paz que no incluya garantías europeas es una paz que puede colapsar. Europa también tiene sanciones, tiene mercados, tiene peso diplomático.

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¿Entonces esto es sobre orgullo, o sobre seguridad real?

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Es sobre seguridad real. Si Rusia negocia solo con Estados Unidos, puede acordar algo que deje a Europa vulnerable. Europa necesita estar ahí para proteger sus propios intereses.

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¿Y qué pasa con Gaza? ¿Por qué está en la misma reunión?

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Porque Europa enfrenta dos crisis simultáneamente. No puede resolver una mientras ignora la otra. Y en ambas, está intentando mantener alguna influencia sobre decisiones que la afectan directamente.

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¿Cree que Trump escuchará a Europa?

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Eso es lo que Europa está tratando de asegurar con esta reunión. Hablar con una sola voz es su única palanca.

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