La UE presenta plan para triplicar centros de datos, pero deja sin resolver financiación y dependencia tecnológica

Necesitamos comprar chips, y estamos negociando en EE UU cómo hacerlo
La comisaria europea reconoce la dependencia tecnológica de Estados Unidos en el corazón del plan para liderar en IA.

En un momento en que la inteligencia artificial redefine el poder global, la Unión Europea ha presentado un plan para triplicar su infraestructura de cómputo en siete años, movilizando 20.000 millones de euros y prometiendo gigafactorías con chips de última generación. El gesto es ambicioso, pero llega con preguntas sin respuesta sobre financiación, dependencia tecnológica y energía sostenible. Europa se sitúa así en una carrera donde sus competidores —Estados Unidos con 480.000 millones de euros y China con décadas de inversión estratégica— ya llevan una ventaja considerable. El continente apuesta por no quedarse atrás, aunque aún no ha terminado de definir con qué herramientas correrá.

  • La UE lanza su plan más ambicioso en IA, pero la brecha con Estados Unidos es abismal: el compromiso estadounidense multiplica por 24 al europeo.
  • Bruselas promete 20.000 millones de euros sin especificar de dónde vendrán, dejando la financiación como el primer gran interrogante del plan.
  • La dependencia de chips estadounidenses persiste: la propia comisaria admitió que Europa 'necesita comprar chips' y negocia con Washington en medio de restricciones a exportaciones.
  • El quinto pilar del plan —simplificación regulatoria— genera tensión, pues el Reglamento Europeo de IA tiene apenas un año y ya se habla de aligerar su arquitectura normativa.
  • La energía para alimentar estas infraestructuras masivas sigue sin solución concreta, mientras Trump ya firmó decretos para garantizar suministro ininterrumpido en Estados Unidos.
  • Fuentes comunitarias insisten en que 'el juego no ha terminado', pero Europa debe resolver dos desafíos simultáneos: financiar lo prometido y construir soberanía tecnológica real.

Bruselas presentó hoy el Plan de Acción Continente IA, una iniciativa que busca triplicar la capacidad de centros de datos en Europa durante los próximos siete años y crear gigafactorías equipadas con al menos 100.000 chips de última generación cada una. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, encabezó el anuncio, que movilizará 20.000 millones de euros cuyo origen exacto aún no ha sido especificado.

El plan se articula en cinco pilares: supercomputación —incluyendo instalaciones ya activas en ciudades como Barcelona—, datos de calidad para entrenar modelos de IA, desarrollo de algoritmos en sectores estratégicos, formación especializada mediante becas y academias, y simplificación regulatoria. Este último punto generó preguntas incómodas, dado que el Reglamento Europeo de IA fue aprobado hace apenas un año. Virkkunen aclaró que el objetivo no es desmantelar esa norma, sino reducir la burocracia general sin comprometer los principios de minimización de riesgos.

Sin embargo, el plan deja sin respuesta una pregunta central: ¿con qué tecnología se construirá todo esto? La comisaria reconoció abiertamente que Europa necesita comprar chips y que negocia con Washington en un contexto marcado por las restricciones estadounidenses a la exportación de semiconductores avanzados. La promesa de desarrollar capacidades propias llegó sin plazos ni detalles concretos.

El contraste con Estados Unidos es revelador. Cuatro meses antes, Donald Trump anunció el proyecto Stargate —financiado por SoftBank, OpenAI, Oracle y el fondo soberano de Abu Dhabi— con una inversión equivalente a 480.000 millones de euros en cuatro años, acompañada de decretos ejecutivos para garantizar el suministro energético. Europa, en cambio, apenas promete una hoja de ruta energética para el año próximo, sin precisar cómo alimentará sus futuras infraestructuras masivas.

Fuentes comunitarias sostienen que el continente aún posee activos significativos para convertirse en un actor relevante en la industria de la IA. Pero la realidad es que Europa enfrenta dos desafíos simultáneos que el plan no ha resuelto: cómo financiar una ambición que ya es modesta frente a sus competidores, y si puede construir una cadena de suministro tecnológica verdaderamente independiente.

Bruselas lanzó hoy un ambicioso plan para que Europa no quede rezagada en la carrera global de la inteligencia artificial. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, presentó el Plan de Acción Continente IA, un conjunto de medidas que busca triplicar la capacidad de centros de datos en el continente durante los próximos siete años y crear lo que la UE denomina gigafactorías: instalaciones de computación masiva equipadas cada una con al menos 100.000 chips de última generación. El proyecto movilizará 20.000 millones de euros, aunque Bruselas aún no ha especificado de dónde provendrán esos fondos.

El plan se estructura en cinco pilares. El primero aborda la supercomputación, incluyendo las fábricas de IA que ya se desarrollan en ciudades como Barcelona, además de las nuevas gigafactorías. La UE promoverá una ley de Desarrollo de la Nube y la IA para crear condiciones que atraigan grandes inversiones privadas, con especial atención a la sostenibilidad ambiental. Los segundo y tercer pilares se centran en garantizar datos de alta calidad para entrenar modelos de IA mediante laboratorios de datos especializados, así como en desarrollar algoritmos y su adopción en sectores estratégicos. El cuarto pilar busca fortalecer las competencias en IA a través de becas y academias especializadas. El quinto, titulado simplificación regulatoria, llama la atención porque el Reglamento Europeo de IA fue aprobado hace apenas un año y está comenzando a implementarse ahora.

Cuando se le preguntó si la simplificación normativa indicaba que el reglamento se había diseñado mal, Virkkunen aclaró que el objetivo no es revisar solo esa norma, sino examinar toda la arquitectura regulatoria para reducir la burocracia que enfrentan las pequeñas y grandes empresas. Insistió en que la UE busca acelerar los procesos sin comprometer los principios de minimización de riesgos que contiene el reglamento, y descartó que la simplificación genere inseguridad jurídica.

Sin embargo, el plan deja sin resolver una cuestión fundamental: hasta qué punto Europa desarrollará estas infraestructuras con tecnología propia o seguirá dependiendo de soluciones estadounidenses. Cuando se le preguntó directamente sobre esto, Virkkunen reconoció que "necesitamos comprar chips" y que la UE está negociando con Estados Unidos cómo hacerlo, en referencia a las restricciones que la administración Biden impuso a las exportaciones de semiconductores avanzados. La comisaria afirmó que Europa está "tratando de desarrollar nuestras propias capacidades", pero sin ofrecer detalles concretos sobre cómo o cuándo.

El anuncio europeo llega cuatro meses después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara inversiones por 500.000 millones de dólares, aproximadamente 480.000 millones de euros, para impulsar la IA en cuatro años. Ese proyecto, bautizado Stargate, será financiado por SoftBank, OpenAI, Oracle y el fondo soberano de Abu Dhabi MGX, y se dedicará principalmente a construir centros de datos y plantas energéticas para alimentarlos. Trump describió la iniciativa como "el mayor proyecto de infraestructura de IA, con diferencia, de la historia".

La diferencia de escala es notable: el compromiso estadounidense es 24 veces superior al europeo. Además, Trump ha utilizado declaraciones de emergencia y decretos ejecutivos para asegurar el acceso ininterrumpido a la energía que estas instalaciones requieren. Una de sus 41 órdenes ejecutivas firmadas al regresar a la Casa Blanca ordena revisar todas las normativas federales que impongan una "carga indebida" al desarrollo de diversas fuentes de energía, incluyendo carbón, petróleo, gas natural y energía nuclear, siendo esta última una solución que las grandes tecnológicas están considerando para garantizar un suministro energético continuo.

Este aspecto crítico permanece sin resolver en el plan europeo. Virkkunen mencionó que se adoptará una Hoja de Ruta para la Digitalización y la IA en el sector energético, que deberá estar lista el próximo año, en la que se propondrán medidas para integrar de forma sostenible los centros de datos en el sistema energético europeo. Sin embargo, no ofreció detalles sobre cómo Europa garantizará la energía necesaria para estas infraestructuras masivas ni cómo competirá con la velocidad y los recursos que Estados Unidos está movilizando.

Fuentes comunitarias insisten en que "el juego no se ha terminado" y que aunque China y Estados Unidos parecen llevar ventaja, Europa posee activos significativos para convertirse en un "líder importante" en la industria de la IA. Pero la realidad es que el continente enfrenta desafíos gemelos: resolver cómo financiar un plan que ya es ambicioso pero sigue siendo una fracción de lo que sus competidores están invirtiendo, y determinar si puede desarrollar una cadena de suministro tecnológica independiente o si seguirá atado a las decisiones de política comercial estadounidenses.

Buscamos que se puedan hacer las cosas de forma más rápida, pero seguimos defendiendo los principios de minimización de riesgos
— Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión Europea
El juego no se ha terminado y Europa tiene muchos activos para convertirse en un líder importante en esta industria
— Fuentes comunitarias
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la UE presenta ahora este plan si ya tiene un reglamento de IA que apenas cumple un año?

Model

Porque se dieron cuenta de que mientras ellos regulaban, otros estaban construyendo. Trump acaba de anunciar 500.000 millones de dólares. La UE está intentando no quedarse completamente atrás, pero lo hace desde una posición de desventaja.

Inventor

¿Entonces el reglamento fue un error?

Model

No exactamente. El reglamento buscaba seguridad; el plan busca velocidad. Son dos cosas diferentes. Ahora la UE intenta hacer ambas, pero simplificar regulaciones que acaban de entrar en vigor genera dudas sobre si se pensaron bien desde el principio.

Inventor

¿Cuál es el verdadero problema del plan europeo?

Model

Dos cosas que no están resueltas: el dinero y la tecnología. Dicen que necesitan 20.000 millones, pero no dicen de dónde salen. Y reconocen que tienen que comprar chips estadounidenses porque no pueden hacer los suyos propios.

Inventor

¿Eso significa que Europa nunca será independiente en IA?

Model

No necesariamente. Pero mientras negocia con Washington cómo comprar chips, Trump está usando decretos de emergencia para garantizar energía barata para sus centros de datos. Europa está jugando un juego más lento.

Inventor

¿Qué pasa con la energía? Eso parece importante.

Model

Es lo más importante que nadie está mencionando. Estos centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad. Trump ya está resolviendo eso con energía nuclear. La UE dice que hará una hoja de ruta el próximo año. Eso es la diferencia entre estar en la carrera y estar mirándola desde el costado.

Inventor

¿Entonces Europa perdió?

Model

Aún no. Pero necesita dinero real, tecnología propia, y energía garantizada. Hoy anunció intenciones. Eso no es lo mismo.

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