Durante milenios, la Tierra ha girado con una constancia que los seres humanos dieron por sentada; hoy, la ciencia revela que esa constancia se está erosionando. El derretimiento de los grandes mantos de hielo y el agotamiento de acuíferos están redistribuyendo la masa del planeta, ralentizando su rotación de maneras medibles y crecientes. Lo que comenzó como una curiosidad astronómica se ha convertido en una firma física del cambio climático: cada milisegundo que se añade al día es, en cierto modo, el planeta registrando en su propio giro lo que la humanidad ha hecho a su atmósfera.
La Tierra añadirá una hora a sus días: de 24 a 25 horas en los próximos años
El cambio climático acelerado que causa el alargamiento de los días afecta a millones de personas mediante el derretimiento de capas de hielo y agotamiento de acuíferos.