El Danubio, sometido a una sequía histórica, ha devuelto al mundo visible lo que el tiempo y el agua habían sepultado: los huesos de un mamut que murió en un pantano hace milenios y los cascos oxidados de barcos de guerra nazis hundidos en 1944 para frenar el avance soviético. Lo que la crisis climática ha descubierto no es solo un tesoro arqueológico, sino también un peligro latente: explosivos sin detonar que bloquean la navegación comercial y amenazan tanto a quienes trabajan en su remoción como al ecosistema del río. Europa contempla así cómo el agua, al retirarse, convierte el pasado en u
La sequía del Danubio revela mamuts antiguos y barcos nazis hundidos hace 80 años
El bloqueo de la navegación por naufragios con explosivos sin detonar pone en riesgo la vida de trabajadores de remediación y causa pérdidas económicas significativas a Serbia.