En el ciclo perpetuo de quienes sirven al poder y luego se retiran de él, Karoline Leavitt cierra un capítulo singular en la historia de la Casa Blanca: a los 28 años, fue la portavoz presidencial más joven jamás nombrada, y la única en ejercer ese cargo mientras esperaba un hijo. Su salida a finales de agosto de 2026 no es solo el fin de una carrera meteórica, sino el recordatorio de que la lealtad absoluta, cuando se convierte en el único criterio de permanencia, define también el molde que deberán llenar quienes vengan después.