Europa se calienta al doble de la velocidad media mundial, y la Organización Mundial de la Salud ha respondido elevando el cambio climático a emergencia sanitaria continental. Esta estrategia moviliza conciencias y cruza ideologías, pero pensadores críticos advierten que el lenguaje de la salud puede convertirse en un velo que oculta la disputa más profunda: quién gobernará la nueva arquitectura energética que reordenará el poder económico y político del continente. La urgencia es real, pero la forma en que se nombra determina quién decide y quién queda al margen.
La salud climática oculta el verdadero conflicto: quién controla la transición energética
El cambio climático está cobrando vidas en Europa mediante olas de calor mortales, expansión de enfermedades infecciosas y deterioro de condiciones de trabajo, afectando desproporcionadamente a poblaciones precarias.