Durante casi dos décadas, un enemigo silencioso ha ido ganando terreno en los cuerpos de los niños más vulnerables del mundo: las bacterias que aprenden a sobrevivir a los antibióticos. Un estudio global que abarcó más de 106.500 muestras en 82 países confirma que la resistencia antimicrobiana en menores creció de forma sostenida entre 2004 y 2022, con mayor intensidad en regiones donde los recursos médicos son escasos y las alternativas, inexistentes. Lo que está en juego no es solo la eficacia de un medicamento, sino la promesa misma de que una infección grave en un niño puede ser tratada.
La resistencia antimicrobiana amenaza el tratamiento de infecciones graves en menores
La resistencia antimicrobiana se asocia con mayor mortalidad en niños vulnerables, incluyendo aquellos con cáncer y en cuidados intensivos neonatales.