Más allá del espejo y del documento de identidad, la mente humana construye su propia edad: los estudios psicológicos revelan que la mayoría de los adultos mayores de 40 años se sienten, en promedio, un 20% más jóvenes de lo que son cronológicamente. Este fenómeno, lejos de ser negación o inmadurez, es un patrón estable y transversal que se asocia a mayor bienestar, mejor salud percibida y una relación más activa con el envejecimiento. La ciencia sugiere que el tiempo no avanza igual en el cuerpo que en la experiencia íntima del yo, y que esa brecha puede ser, en sí misma, una forma de sabidur