En los mercados financieros, la misma acción puede tener dos precios distintos según quién la compre y desde dónde. SK Hynix, el gigante surcoreano de chips de memoria, cotiza en Wall Street con una prima de entre el 16% y el 51% respecto a su precio en Seúl, una brecha que no debería existir pero que persiste porque las restricciones regulatorias impiden el arbitraje y porque los inversores estadounidenses pagan gustosamente por la comodidad. Esta anomalía no es solo una curiosidad técnica: es un espejo que refleja el fervor especulativo que rodea a la inteligencia artificial y que podría, ta