Las reglas cambiaron a mitad del juego para miles de aspirantes
En el cruce entre la norma académica y la burocracia institucional, miles de aspirantes a la Policía Nacional se encontraron atrapados por un examen de ortografía que, según denunciaron, contenía errores en la corrección de extranjerismos. La Jefatura decidió mantener intacta la plantilla original, fijó la nota de corte en 4 puntos y dejó fuera del proceso a quienes habían dedicado meses o años a prepararse. La institución reconoció implícitamente la fragilidad del sistema al anunciar que la ortografía dejará de ser prueba eliminatoria en futuras convocatorias, un gesto que para los afectados de esta edición llega irremediablemente tarde.
- Tres palabras extranjeras —majorette, software y stent— escritas sin cursiva ni comillas desataron una crisis de legitimidad en las oposiciones de ingreso a la Policía Nacional.
- La Jefatura se negó a anular o corregir las preguntas controvertidas, manteniendo una plantilla que miles de aspirantes consideran contraria a las normas de la Real Academia Española.
- Con la nota de corte en 4 puntos y un sistema que penaliza los errores, un número significativo de candidatos quedó eliminado tras un año o más de preparación intensiva.
- La indignación se extendió rápidamente: los opositores estudian recursos de alzada, aunque sin esperanza real de revertir una decisión que perciben como inapelable.
- La Policía anunció que la ortografía dejará de ser prueba excluyente en próximas convocatorias, un cambio que reconoce el problema pero no ofrece ningún remedio a los ya excluidos.
La Policía Nacional confirmó este martes las notas de corte de sus pruebas de teoría y ortografía para las oposiciones de ingreso, y con ese anuncio llegó también la confirmación que miles de aspirantes temían: la institución mantendría intacta la plantilla original del examen, sin corregir los tres términos que habían generado polémica desde el 5 de febrero, día en que se celebró la prueba en todo el país.
Los opositores habían denunciado que las palabras majorette, software y stent aparecían escritas en redonda, cuando el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española exige que los extranjerismos lleven resalte tipográfico —cursiva o comillas— para marcar su carácter ajeno al español. La prueba constaba de cien preguntas en ocho minutos: cada acierto sumaba 0,1 puntos, pero cada error restaba una respuesta positiva, un mecanismo que también irritó a los candidatos.
Con la nota de corte fijada en 4 puntos, un número considerable de aspirantes quedó excluido del proceso. Para muchos de ellos, tras un año de preparación intensiva, la decisión de la Jefatura representaba no solo una injusticia sino, en palabras de varios afectados, una auténtica vergüenza. Argumentaban que la corrección debería haberse ajustado al Diccionario de la lengua española, tal como establecía la convocatoria publicada en el BOE el 6 de septiembre de 2021.
Algunos comenzaron a explorar la posibilidad de interponer un recurso de alzada, aunque sin demasiado optimismo sobre su resultado. La sensación dominante era la de haber sido evaluados con criterios que no correspondían a las normas que habían estudiado durante meses.
La Policía sí anunció un cambio de calado para el futuro: la ortografía dejará de ser una prueba eliminatoria en la próxima convocatoria. La institución justificó la medida en los principios de mérito, capacidad, transparencia y seguridad jurídica. Para los miles de aspirantes que quedaron fuera en esta edición, el anuncio llegó demasiado tarde.
La Policía Nacional hizo oficial este martes las notas de corte de sus pruebas de teoría y ortografía para las oposiciones de ingreso, y con ese anuncio llegó también la confirmación de lo que miles de aspirantes temían: la institución mantendría intacta la plantilla original del examen, sin corregir ni anular los tres términos que habían generado polémica desde el sábado 5 de febrero, cuando se realizó la prueba en todo el territorio nacional.
Los opositores se habían quejado públicamente de que las palabras majorette, software y stent aparecían escritas en redonda en el examen, cuando según el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española, los extranjerismos deben aparecer obligatoriamente con resalte tipográfico —ya sea en cursiva o entre comillas— para señalar su carácter ajeno a la ortografía española. La prueba, que constaba de cien preguntas a responder en ocho minutos, pedía a los aspirantes que eligieran entre la opción A (palabra correcta) o la B (palabra incorrecta). Cada acierto sumaba 0,1 puntos, pero cada error restaba una respuesta positiva, un sistema de puntuación que también había irritado a los estudiantes.
Con la nota de corte fijada en 4 puntos, un número significativo de candidatos quedó fuera del proceso de selección. Para muchos de ellos, después de un año de preparación intensiva, la decisión de la Jefatura de mantener la plantilla original representaba no solo una injusticia sino lo que varios calificaron como una auténtica vergüenza. Los aspirantes argumentaban que la corrección debería haberse llevado a cabo conforme a las entradas del Diccionario de la lengua española, la obra lexicográfica de referencia de la Academia, tal como se había publicado en el Boletín Oficial del Estado el 6 de septiembre de 2021.
La indignación entre los opositores fue inmediata y generalizada. Aunque algunos comenzaron a estudiar la posibilidad de interponer un recurso de alzada para impugnar la decisión, la mayoría no albergaba optimismo respecto al desenlace de un hipotético proceso judicial. La sensación predominante era la de haber sido evaluados bajo criterios que no se ajustaban a las normas que ellos habían estudiado durante meses.
Sin embargo, la Policía Nacional sí anunció un cambio significativo para el futuro. Pocos días después de la celebración de la prueba, la institución confirmó que el examen de ortografía dejaría de ser una prueba de selección excluyente a partir de la próxima convocatoria. Aunque los exámenes de conocimientos podrían seguir conteniendo contenidos relacionados con la gramática, la ortografía ya no funcionaría como un filtro eliminatorio. La decisión respondía, según explicó la Policía, al objetivo de propiciar una selección más eficaz asentada en los principios de mérito, capacidad, publicidad, transparencia, objetividad y seguridad jurídica. Para los miles de aspirantes que quedaron fuera en esta convocatoria, la medida llegaba demasiado tarde.
Citas Notables
Los opositores consideran la decisión un error muy grave y una auténtica vergüenza tras un año de preparación— Aspirantes a la Policía Nacional
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la Policía decidió mantener la plantilla original si sabía que había errores documentados?
Porque técnicamente, según su interpretación, los errores no eran errores. Habían publicado en el Boletín Oficial que la corrección se haría según el Diccionario de la lengua española, y en ese diccionario esas palabras aparecen tal como estaban en el examen. El problema es que los opositores estudiaban también el Diccionario panhispánico de dudas, que dice algo diferente sobre cómo deben escribirse los extranjerismos.
Entonces fue una cuestión de qué diccionario usaban como referencia.
Exactamente. Pero para alguien que ha pasado un año estudiando las normas de la Academia, viendo que el Diccionario panhispánico dice que esas palabras necesitan resalte tipográfico, encontrarse con que no lo tienen en el examen es devastador. Es la sensación de que las reglas cambiaron a mitad del juego.
¿Y por qué anuncian ahora que van a eliminar la ortografía como prueba excluyente?
Probablemente porque reconocen que el sistema no funcionó bien. Pero lo hacen después de que miles de personas ya quedaron fuera. Es un cambio de política que llega tarde para esta convocatoria.
¿Tienen alguna posibilidad real los opositores con un recurso de alzada?
Según ellos mismos, no son nada optimistas. Un recurso administrativo contra una decisión de la Policía Nacional es complicado, especialmente cuando la institución puede argumentar que siguió sus propias reglas publicadas oficialmente.
¿Qué pasa con los que aprobaron a pesar de estos errores?
Avanzan en el proceso. Pero hay una amargura clara entre los que quedaron fuera: sienten que no compitieron en igualdad de condiciones, que el examen no evaluaba realmente su conocimiento de ortografía sino su capacidad de adivinar qué interpretación de las normas usaría la Policía.