Frente a la memoria viva de las inundaciones de 2000 y 2017, y ante los pronósticos que anticipan un nuevo ciclo de El Niño de alta intensidad hacia finales de 2026, la provincia de La Pampa ha decidido no esperar a que el agua dicte los términos de la crisis. La creación de la Unidad de Gestión de Contingencias Hidrometeorológicas representa el paso de una cultura de la emergencia hacia una cultura de la anticipación: un reconocimiento colectivo de que gobernar el riesgo climático exige coordinación, tiempo y voluntad institucional antes de que llegue la tormenta.