La magnitud y la velocidad de la epidemia lo preocupaban profundamente
Más de 500 casos sospechosos y 130 muertes confirmadas en RDC y Uganda; la cepa Bundibugyo carece de vacuna o tratamiento disponible. El virus se propaga en zonas urbanas como Kampala y Goma, con muertes entre trabajadores sanitarios y desplazamiento de 100.000 personas por conflicto armado.
- Más de 500 casos sospechosos y 130 muertes reportadas en RDC y Uganda
- La cepa Bundibugyo carece de vacuna o tratamiento disponible
- Más de 100.000 personas desplazadas por conflicto armado en Ituri
- Transmisión confirmada en zonas urbanas: Kampala y Goma
- La OMS liberó 3,4 millones de dólares adicionales para la respuesta
La OMS eleva a más de 500 casos sospechosos y 130 muertes por un brote de ébola Bundibugyo en el noreste de RDC, declarando emergencia internacional ante la velocidad de propagación y ausencia de vacuna.
El martes pasado, el director general de la Organización Mundial de la Salud llevó ante la 79ª Asamblea Mundial de la Salud un panorama que exigía acción inmediata: más de 500 casos sospechosos de ébola y 130 muertes atribuidas a un brote que había estallado apenas una semana antes en el noreste de la República Democrática del Congo. La cepa responsable, conocida como Bundibugyo, no tiene vacuna ni tratamiento disponible. Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director de la OMS, había tomado una decisión sin precedentes el domingo anterior: declarar una emergencia de salud pública de alcance internacional sin convocar previamente al comité de emergencia de la organización. No fue una decisión tomada a la ligera, insistiría después.
Hasta ese momento, los laboratorios habían confirmado 30 casos en la provincia congoleña de Ituri. Uganda reportaba dos confirmados en su capital, Kampala, ambos llegados desde territorio congoleño. Un ciudadano estadounidense había sido evacuado a Alemania. Pero estas cifras, advirtió Tedros, cambiarían conforme se intensificaran las operaciones en el terreno: más vigilancia, más rastreo de contactos, más pruebas. Lo que preocupaba profundamente era que los casos ya estaban apareciendo en zonas urbanas. Kampala y Goma, ciudades de considerable tamaño, ya registraban transmisión. En contextos urbanos, contener un virus como el ébola se vuelve exponencialmente más difícil.
La situación se complicaba por factores que escapaban al control de los epidemiólogos. En la provincia de Ituri reinaba una inseguridad profunda, alimentada por el resurgimiento del conflicto armado desde finales de 2025. Ese conflicto había desplazado a más de 100.000 personas. Tedros no necesitaba explicar lo que significaba eso: poblaciones en movimiento durante un brote de ébola son poblaciones que dispersan el virus. Además, se habían registrado muertes entre trabajadores sanitarios, lo que indicaba transmisión vinculada a las labores de atención médica, un patrón que siempre complica la respuesta.
El gobierno congoleño, a través de su portavoz Patrick Muyaya, ofrecía cifras ligeramente diferentes pero igualmente alarmantes: 435 casos sospechosos y 118 muertes en las provincias de Ituri y Kivu Norte, con dos zonas sanitarias adicionales —Katwa y Goma— sumándose a la lista de territorios afectados. Los equipos estaban trabajando para identificar más casos. Muyaya pidió calma a la población y adherencia a medidas preventivas: evitar contacto físico, cocinar la carne completamente. El grupo rebelde M23, que controla porciones de Kivu Norte y Sur, reportó haber identificado 189 contactos y enviado muestras al Instituto Nacional de Investigación Biomédica para análisis. De los resultados disponibles, cinco eran negativos; el resto seguía en espera.
La ausencia de una vacuna para la cepa Bundibugyo obligaba a la OMS a enfatizar otras herramientas. Comunicación de riesgos. Participación comunitaria. Medidas que, aunque menos espectaculares que una vacuna, podían salvar vidas si se implementaban con rigor. Uganda, reconoció Tedros, había tomado una decisión notable: posponer las celebraciones del Día de los Mártires, un evento que típicamente congregaba a dos millones de personas. Era una muestra de cómo los gobiernos podían actuar cuando comprendían la magnitud de la amenaza.
La Unión Africana, a través de sus Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, había elevado el número de muertes a más de 100 y declarado el brote como una Emergencia de Salud Pública de Interés Continental. La OMS, por su parte, liberó 3,4 millones de dólares adicionales para la respuesta, elevando el total de fondos comprometidos a 3,9 millones. Tedros convocó al Comité de Emergencia para ese mismo día con el fin de emitir recomendaciones temporales.
El ébola Bundibugyo, como todas las cepas del virus, mata aproximadamente a la mitad de quienes infecta. Los síntomas iniciales —fiebre, fatiga, malestar general, dolores musculares, dolor de cabeza y garganta— pueden aparecer de repente. Luego vienen vómitos, diarrea, dolor abdominal, erupciones en la piel, y finalmente signos de fallo renal y hepático. La República Democrática del Congo, que apenas en diciembre de 2025 había declarado el fin de su último brote de ébola en la región de Kasai, se encontraba nuevamente enfrentando al virus que la ha golpeado más de una docena de veces desde que fue identificado en 1976 en un doble brote cuyo epicentro fue la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río que le daría nombre a la enfermedad.
Citações Notáveis
Está profundamente preocupado por la magnitud y la velocidad de la epidemia— Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS
Ante la ausencia de una vacuna, existen muchas otras medidas que los países pueden adoptar para detener la propagación de este virus y salvar vidas— Tedros Adhanom Ghebreyesus
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la OMS tomó la decisión de declarar emergencia internacional sin convocar primero al comité de emergencia? ¿Qué vio que fue tan urgente?
Tedros fue claro: la magnitud y la velocidad de la epidemia lo preocupaban profundamente. Más de 500 casos en una semana, muertes entre trabajadores sanitarios, transmisión ya en ciudades grandes. No podía esperar a una reunión formal.
¿Qué hace que Bundibugyo sea particularmente peligrosa en este momento?
No es que sea más letal que otras cepas. El problema es que no hay vacuna ni tratamiento. Y está ocurriendo en un lugar donde hay conflicto armado, donde 100.000 personas están desplazadas, donde la gente se mueve constantemente.
Uganda pospuso un evento que reúne a dos millones de personas. ¿Eso es común?
No. Eso muestra que Uganda entendió el riesgo. Cuando tienes un virus que mata al 50 por ciento de quienes infecta y está en tu capital, pospones las celebraciones masivas. Es una decisión política difícil pero clara.
¿Por qué los trabajadores sanitarios están muriendo?
Porque están en contacto directo con pacientes infectados sin protección suficiente, o porque el virus se propaga en entornos de atención médica donde hay contacto cercano. Es un patrón que siempre vemos con el ébola.
¿Qué pueden hacer realmente sin una vacuna?
Comunicación clara sobre cómo se transmite el virus. Rastreo de contactos. Aislamiento de casos. Evitar contacto físico. Cocinar bien la carne. Son medidas antiguas pero efectivas si la gente las sigue.
¿Por qué la RDC ha enfrentado esto tantas veces?
Porque el virus existe en la naturaleza en esa región. La RDC ha tenido más de una docena de brotes desde 1976. Tiene experiencia, pero cada brote es diferente. Este ocurre en medio de un conflicto armado, lo que lo hace mucho más difícil de controlar.