En un tiempo en que la alimentación se ha convertido en ideología y la esperanza en criterio de verdad, los españoles perciben más engaños sobre lo que comen que sobre el clima, las vacunas o los tratamientos médicos. Un estudio de la FECYT revela que el 40% de los encuestados identifica la nutrición como el principal foco de desinformación en sus vidas, no por ignorancia, sino porque los bulos alimentarios tocan algo más hondo: la identidad, la pertenencia y el deseo de creer. La mentira que nos alimenta no siempre llega disfrazada de dato falso; a veces llega disfrazada de esperanza.