A 650 años luz de la Tierra, la Nebulosa de la Hélice ofrece a la humanidad una imagen sin precedentes de lo que significa morir en el cosmos: no una extinción, sino una devolución. Las nuevas imágenes capturadas por el equipo de Pieter van Dokkum revelan cómo los fragmentos de una estrella extinta atraviesan el gas interestelar generando ondas de choque, dispersando los elementos que algún día construirán nuevos mundos. En este ciclo silencioso y perpetuo, el universo no pierde nada; lo transforma todo.
La Nebulosa de la Hélice revela el reciclaje cósmico de las estrellas moribundas
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