Durante tres días de junio, en una formación montañosa remota de Utah, la NASA ensayó en silencio una pregunta que lleva décadas suspendida sobre la humanidad: ¿fue Venus, el planeta más parecido a la Tierra en tamaño, alguna vez un mundo habitable? Los helicópteros que descendieron sobre Crater Island no buscaban nada en ese desierto; buscaban confirmar que los instrumentos de la misión DAVINCI podrán leer las memorias geológicas de otro planeta. Es el tipo de preparación paciente que precede a los grandes descubrimientos: ensayar en lo conocido para atreverse a lo desconocido.