En 2017, Jayne Hardman perdió su nariz a causa de la vasculitis ANCA-positiva, una enfermedad autoinmune que atacó su cuerpo sin piedad. Lo que siguió no fue una retirada del mundo, sino una reinvención: hoy colecciona más de diez prótesis nasales, cada una un testimonio de que la identidad sobrevive incluso a las pérdidas más visibles. Su historia, compartida abiertamente en redes sociales, recuerda que el rostro humano es mucho más que su forma, y que la adaptación puede ser, en sí misma, una forma de dignidad.
La mujer con más de 10 narices protésicas para cada momento de su vida
Jayne Hardman perdió su nariz debido a una enfermedad autoinmune poco común, requiriendo extirpación quirúrgica y adaptación a prótesis nasales múltiples.