Cada verano, España arde un poco más, y este año la magnitud de los incendios ha roto todos los registros recientes. Mientras la derecha disputa la jerarquía de causas sin negar del todo la ciencia, la izquierda se ha quedado atrapada en la denuncia del negacionismo ajeno, olvidando que ganar el debate sobre los hechos no equivale a ganar la batalla política. Lo que el momento exige no es solo señalar quién se equivoca, sino construir un proyecto concreto y ambicioso para el territorio rural que demuestre, con propuestas reales, que existe un camino mejor.