La industria murciana cierra junio con una facturación que crece al segundo ritmo más alto de España, pero ese brillo numérico encubre una realidad más sobria: la producción física apenas avanza un 1,9%, menos de la mitad que la media nacional. Son los precios —no la actividad— los que inflan el marcador, recordándonos que el volumen de un ingreso y la salud de una economía no siempre hablan el mismo idioma.