En 2024, la Academia Sueca otorgó dos Premios Nobel en Ciencias a investigadores cuyo trabajo descansa sobre inteligencia artificial, señalando un momento en que la humanidad reconoce formalmente que sus herramientas más poderosas han comenzado a pensar junto a ella. Desde la predicción de estructuras proteicas hasta el diseño de millones de materiales nuevos, la IA no solo acelera el ritmo del descubrimiento científico, sino que redefine dónde y cómo comienza la investigación misma. Lo que antes tomaba siglos de acumulación humana, hoy puede comprimirse en minutos de cómputo, y esa asimetría