Cada verano, los españoles confían en que el camino hacia las vacaciones será predecible; esta vez, la geopolítica lo ha encarecido. Las tensiones renovadas entre Estados Unidos e Irán, y los ataques hutíes a petroleros en el mar Rojo, han empujado el precio del brent hacia arriba, arrastrando consigo el coste de la gasolina hasta 1,64 euros el litro —su nivel más alto en cuatro meses—. El Gobierno ha respondido con rebajas fiscales escalonadas, aunque más modestas que las de marzo, recordándonos que el precio de moverse por el mundo rara vez está en manos de quienes lo pagan.