El rugido metálico del motor fue la señal de que todo estaba funcionando
En las instalaciones de Teruel, la empresa española PLD Space ha completado una prueba decisiva del motor TEPREL-C, el corazón del cohete Miura 5, confirmando que el sueño de una puerta española al espacio sigue avanzando con paso firme. Lo que comenzó en 2011 como una apuesta de dos ingenieros se acerca ahora a su momento más ambicioso: un lanzamiento orbital previsto para 2026 que, de tener éxito, inscribiría a España en el reducido círculo de naciones capaces de enviar satélites al espacio por medios propios. En la historia larga de la exploración espacial, este rugido de motor en Aragón es un eco pequeño pero genuino de algo más grande.
- El motor TEPREL-C superó su prueba integrada en Teruel, un umbral técnico que la compañía llevaba años intentando cruzar y que despeja el camino hacia la fase final de validación del Miura 5.
- Con 35,7 metros de altura, cinco motores y capacidad para lanzar hasta mil kilogramos a órbita baja, el Miura 5 no es un experimento menor: será el tercer vehículo orbital más grande de Europa.
- La presión competitiva es real: otras empresas emergentes del New Space europeo también corren hacia el mismo mercado, y PLD Space necesita demostrar no solo que puede volar, sino que puede hacerlo de forma rentable y repetible.
- La empresa ha comprometido hasta treinta misiones anuales y anuncia un nuevo centro de lanzamiento en Omán, señales de que la apuesta va mucho más allá de un único cohete de prueba.
- El lanzamiento desde Kourou en 2026 es el horizonte inmediato, pero lo que realmente está en juego es si España logrará consolidarse como actor soberano en la nueva economía espacial.
En Teruel, PLD Space acaba de cruzar un umbral que llevaba años en construcción. El motor TEPREL-C, corazón del cohete Miura 5, funcionó exactamente como debía: cada componente en su lugar, cada sistema respondiendo. No es un hito menor. Es el punto de inflexión de un proyecto que nació en 2011, cuando Raúl Torres y Raúl Verdú decidieron que España también podía tener su propia puerta al espacio.
La empresa ya había dado una primera señal en octubre de 2023, cuando el Miura 1 despegó desde El Arenosillo en Huelva y se convirtió en el primer cohete completamente español en alcanzar el espacio. Que terminara en el Atlántico importaba menos que el hecho de que había volado. Desde entonces, PLD Space creció hasta más de 250 empleados repartidos entre Elche, Huelva y Teruel, cada sede cumpliendo su función en una cadena de producción que ahora está a punto de dar su mayor salto.
El Miura 5 es sustancialmente más ambicioso. Con 35,7 metros de altura y cinco motores TEPREL-C capaces de generar en conjunto 950 kilonewtons de empuje, el cohete podrá colocar satélites de hasta mil kilogramos en órbita baja. Su primera etapa será reutilizable, siguiendo el modelo que SpaceX popularizó pero adaptado a la escala y las necesidades del mercado europeo. La empresa ha invertido más de diez millones de euros en esta misión y ha comprometido hasta treinta lanzamientos anuales, además de anunciar un nuevo centro operativo en Etlaq, Omán.
Lo que viene ahora es una cadena de pruebas estructurales y de integración que culminará en el primer lanzamiento orbital, previsto para 2026 desde el Centro Espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. Si ese lanzamiento tiene éxito, España entrará al club de naciones con capacidad de lanzamiento espacial propio, y PLD Space se consolidará como uno de los referentes del New Space europeo. El rugido del TEPREL-C en Teruel es la prueba de que el camino es real.
En las instalaciones de prueba de Teruel, PLD Space acaba de franquear una puerta que llevaba años intentando abrir. El motor TEPREL-C, el corazón del cohete Miura 5, ha funcionado como debía funcionar: con un rugido metálico que confirmó que cada componente, cada tuerca, cada línea de código, estaba en su lugar. Esta prueba integrada no es un acto menor. Es el punto de inflexión en un proyecto que comenzó en 2011 cuando Raúl Torres y Raúl Verdú decidieron que España también podía tener su propia puerta al espacio.
La compañía ilicitana ya había demostrado que podía hacerlo. El 7 de octubre de 2023, el Miura 1 despegó desde El Arenosillo en Huelva, convirtiéndose en el primer cohete completamente español en alcanzar el espacio. Que terminara sumergido en el Atlántico no importaba tanto como el hecho de que había volado, que la tecnología funcionaba, que era posible. Desde entonces, PLD Space ha crecido de manera vertiginosa: más de 250 empleados distribuidos entre Elche, Huelva y Teruel, cada ubicación cumpliendo su función en una cadena de producción y validación que ahora está a punto de dar su siguiente salto.
El Miura 5 es el siguiente paso, y es sustancialmente más ambicioso. Con 35,7 metros de altura y 1,8 metros de diámetro, será el tercer vehículo orbital más grande de Europa. Llevará cinco motores TEPREL-C, cada uno capaz de generar 190 kilonewtons de empuje al nivel del mar, sumando un total de 950 kilonewtons. Esos motores quemarán bioqueroseno RP-1 y oxígeno líquido, una combinación que permite que la primera etapa sea reutilizable, siguiendo el modelo que SpaceX popularizó pero que ahora España está adaptando a su propia escala y necesidades. El objetivo es lanzar satélites de hasta mil kilogramos a órbitas bajas, abriendo el acceso al espacio para clientes europeos y de cualquier parte del mundo que necesiten una alternativa más flexible y económica a los grandes lanzadores.
La prueba del motor en Teruel marca el comienzo de una nueva fase de validación. Durante los próximos meses, la compañía continuará con pruebas estructurales, de integración y de validación de todos los sistemas. Cada ensayo es un paso hacia el primer lanzamiento orbital, previsto para 2026 desde el Centro Espacial de Guayana en Kourou, Francia. PLD Space ya ha invertido más de diez millones de euros en esta misión, una cifra que refleja tanto la seriedad del proyecto como la apuesta de la empresa por convertirse en un actor relevante del nuevo sector espacial europeo.
Lo que está en juego es más que un cohete. Si el Miura 5 logra colocar una carga útil en órbita de manera exitosa, España entrará oficialmente al club de naciones con capacidad de lanzamiento espacial propio. PLD Space, a su vez, se consolidaría como uno de los referentes del llamado New Space europeo, ese movimiento que apuesta por vehículos más pequeños, más baratos y más reutilizables que los lanzadores tradicionales. Los planes de la empresa son ambiciosos: ha comprometido hasta treinta misiones anuales del Miura 5 y recientemente anunció la apertura de un nuevo centro de lanzamiento en Etlaq, Omán, para expandir su capacidad operativa.
Desde 2023, cuando el Miura 1 despegó, el desafío ha evolucionado. Ya no se trata solo de demostrar que se puede hacer volar un cohete desde territorio español. Ahora el reto es hacerlo de manera competitiva, colocando cargas útiles en órbita y ofreciendo un servicio que otros operadores emergentes también están intentando proporcionar. El motor TEPREL-C que acaba de rugir en Teruel es la prueba de que PLD Space está en el camino correcto. Lo que viene ahora es validar que todo el sistema funciona bajo las condiciones más exigentes, las del espacio real.
Notable Quotes
El nombre Miura fue elegido porque transmite la marca España y la fuerza y bravura para volar— Ezequiel Sánchez, presidente ejecutivo de PLD Space
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué esta prueba del motor es tan decisiva si ya volaron un cohete en 2023?
Porque el Miura 1 fue una demostración de concepto. Despegó, pero no llegó a órbita. El Miura 5 tiene que hacer ambas cosas: volar y entregar carga útil. El motor TEPREL-C es el componente crítico que hace posible eso.
¿Qué diferencia hay entre este motor y el del Miura 1?
El TEPREL-C es una evolución. Más potencia, más confiabilidad. Está diseñado para ser reutilizable, lo que significa que tiene que soportar múltiples ciclos de vuelo sin degradarse. Eso es mucho más complejo que un motor de un solo uso.
¿Por qué Teruel? ¿Qué tiene de especial ese lugar?
Es donde PLD Space tiene su campo de pruebas de propulsión. Necesitaban un lugar donde pudieran hacer rugir un motor sin afectar a poblaciones cercanas. El aeropuerto de Teruel les dio eso: espacio, seguridad, infraestructura.
Si el lanzamiento de 2026 falla, ¿qué pasa con la empresa?
No desaparece, pero pierde credibilidad en un mercado muy competitivo. Hay otras empresas emergentes intentando lo mismo. El éxito es lo que diferencia a los ganadores de los que quedan atrás.
¿Cuál es el verdadero negocio aquí? ¿Quién va a pagar por lanzar satélites con el Miura 5?
Hay una demanda creciente de lanzamientos pequeños y frecuentes. Empresas de telecomunicaciones, agencias espaciales, startups de satélites. El Miura 5 ofrece flexibilidad y precio competitivo. Eso es lo que el mercado necesita.