El roce de las sábanas me quemaba la piel, al mínimo roce era un dolor espantoso
Litzy fue diagnosticada con fibromialgia a los 15 años y ha convivido con la enfermedad crónica durante más de dos décadas. La artista requería inyecciones de Neurobion antes de conciertos para tolerar presentaciones de cuatro horas con coreografías intensas.
- Litzy fue diagnosticada con fibromialgia a los 15 años
- Ha convivido con la enfermedad durante más de 20 años
- Requería inyecciones de Neurobion antes de conciertos de cuatro horas durante la gira 90's Pop Tour en 2017
- A los 19 años tuvo una crisis grave que la hospitalizó 15 días
La cantante mexicana Litzy ha padecido fibromialgia durante más de 20 años desde los 15 años, enfermedad que le causa dolores insoportables y la obliga a medicarse antes de presentaciones.
Litzy tiene 38 años y lleva más de dos décadas conviviendo con un dolor que no tiene cura, solo manejo. La cantante y actriz mexicana comenzó a sentir los primeros síntomas de fibromialgia cuando era adolescente, alrededor de los 15 años, aunque en ese momento los médicos le diagnosticaron arritmia y la sometieron a un tratamiento de dos años sin resolver lo que realmente la aquejaba.
Su carrera despegó a finales de los noventa. Integró el grupo Jeans en 1996 y a los 16 años, en 1998, se lanzó como solista. Los escenarios y los estudios de grabación se convirtieron en su mundo, pero mientras construía su trayectoria artística, la enfermedad avanzaba silenciosamente. No fue hasta los 19 años cuando tuvo una crisis que le permitió entender lo que le pasaba. Cuenta que experimentó palpitaciones extrañas que la llevaron al hospital, donde pasó 15 días en observación. Durante esa crisis, sus músculos trapecios se inflamaron, el roce de las sábanas le quemaba la piel, perdió fuerza en el cuerpo y se paralizó. El insomnio se instaló en sus noches, y la fatiga crónica se convirtió en su compañera constante.
Durante la gira 90's Pop Tour en 2017, cuando compartía escenario con otros artistas de esa década, Litzy enfrentaba cada presentación medicada. Antes de salir a escena para conciertos de cuatro horas llenos de bailes y coreografías intensas, le inyectaban Neurobion para poder aguantar. "Fue una locura y no sé cómo lo hice", reconoció años después en una entrevista con People en Español. El cuerpo, sin embargo, tenía sus límites. Cuando intentó mantener una rutina de ejercicios, tuvo que abandonarla a los seis meses por dolor en la ciática y porque le prohibieron hacer pesas.
La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado acompañado de una sensibilidad exagerada en múltiples áreas del cuerpo. Los síntomas frecuentes incluyen dolor en la espalda baja, cuello, tórax y muslos. Pero también hay otros: incontinencia urinaria, migrañas, movimientos anormales de las extremidades, dificultad para concentrarse, problemas de memoria, sensibilidad táctil aumentada, resequedad en ojos y boca, zumbidos en los oídos y alteraciones visuales. El trastorno del sueño y la fatiga extrema son casi inevitables.
Litzy prefiere no hablar demasiado sobre su condición. No quiere ser vista como víctima, aunque reconoce que la enfermedad afecta su vida más de lo que quisiera. Cuando los dolores se vuelven insoportables, se retira a la cama y descansa todo el día. Ha aprendido a no pensar en la fibromialgia, a no caer en ella cuando aparece. Es una estrategia de supervivencia que ha perfeccionado durante más de veinte años, desde que era una adolescente hasta hoy, cuando sigue siendo artista, sigue siendo visible, sigue siendo Litzy, pero siempre con algo que duele.
Notable Quotes
Me tenían que inyectar Neurobion antes de salir al escenario para aguantar un show de cuatro horas, con muchos bailes y coreografías. Si te soy honesta, fue una locura y no sé cómo lo hice— Litzy, en entrevista con People en Español
El roce de las sábanas me quemaba la piel, al mínimo roce era un dolor espantoso. De pronto empecé a dejar de moverme, medio perdí la fuerza y me paralicé— Litzy, describiendo su crisis a los 19 años
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es vivir con un dolor que no desaparece, que está ahí cada día?
Es aprender a negociar con tu propio cuerpo. No es que desaparezca; es que aprendes a no dejarle ganar.
Pero en 2017 estabas en gira, en escenarios, inyectándote medicinas para poder bailar cuatro horas. ¿Valía la pena?
En ese momento, sí. La música era lo que me mantenía viva. Pero mirando atrás, fue insostenible. El cuerpo tiene memoria.
¿Qué fue lo más difícil de la crisis a los 19 años?
La parálisis. No era solo dolor. Era perder el control de tu propio cuerpo, sentir que te abandonaba. Las sábanas quemaban. El roce de cualquier cosa era insoportable.
¿Por qué no hablas más sobre esto públicamente?
Porque no quiero ser la artista enferma. Quiero ser Litzy. La fibromialgia es parte de mi historia, pero no es toda mi historia.
¿Qué pasó cuando intentaste hacer ejercicio?
Seis meses. Eso fue todo lo que aguanté. El cuerpo me dijo que no, y tuve que escuchar.
¿Crees que la gente entiende lo que es vivir con esto?
No. Ven a una mujer en un escenario y no ven los 15 días en el hospital, el insomnio, la fatiga que no se va. Eso es lo invisible.