La energía solar pone a prueba la red eléctrica de Brasil durante el Mundial

Una política diseñada para impulsar energía limpia debilitó la viabilidad de las grandes inversiones
El ONS ha recurrido a restricciones en generación renovable para estabilizar la red, creando un dilema para la transición energética brasileña.

Los paneles solares en tejados brasileños escapan al control directo del operador de red, creando fluctuaciones impredecibles que amenazan la estabilidad durante cambios súbitos de demanda. El ONS ha restringido el 20% de generación renovable el año pasado, costando 6.500 millones de reales a operadores eólicos y solares, debilitando la viabilidad de grandes inversiones privadas.

  • Paneles solares en tejados representan casi el 20% de la capacidad de generación instalada de Brasil
  • ONS restringió el 20% de generación renovable el año pasado, costando 6.500 millones de reales
  • 4 millones de unidades de generación distribuida suministran electricidad a 21 millones de personas
  • Atlas Renewable Energy suspendió inversiones por 1.000 millones de dólares en 2026

La expansión de paneles solares en tejados brasileños, que representan casi el 20% de la capacidad instalada, plantea desafíos operativos sin precedentes para el ONS durante eventos de alta demanda como el Mundial, con riesgo de apagones.

El lunes por la tarde, cuando Brasil enfrentó a Japón en el primer partido diurno del Mundial, los operadores de la red eléctrica nacional tenían más en mente que el resultado del partido. Mientras millones de brasileños abandonaban fábricas, oficinas y tiendas para reunirse frente a los televisores, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) debía mantener la estabilidad de un sistema eléctrico sometido a presiones sin precedentes.

Durante más de una década, Brasil ha construido una infraestructura solar masiva en los tejados de hogares y empresas. Hoy, esos paneles representan casi el 20% de toda la capacidad de generación instalada del país, una cifra que equivale a poco menos de la mitad de lo que generan las centrales hidroeléctricas. Pero a diferencia de las presas, que pueden ser controladas por los operadores de red, o de los parques eólicos que pueden desconectarse cuando es necesario, los paneles solares en tejados producen según el clima, escapando en gran medida al control directo del ONS. Esto crea un problema operativo fundamental: cuando millones de brasileños dejan de trabajar para ver un partido, la demanda de electricidad cae aproximadamente un 15%, tal como ocurrió durante el Mundial de 2022. Si esa caída coincide con un día soleado, la oferta de energía solar puede superar dramáticamente la demanda, desestabilizando toda la red.

El riesgo no es teórico. En 2025, un apagón masivo afectó a España y Portugal, demostrando cómo la pérdida repentina de estabilidad en una red eléctrica puede paralizar la vida cotidiana y convertirse en una crisis política. Aunque los investigadores atribuyeron ese colapso a una cascada de eventos complejos y no únicamente a las energías renovables, el episodio sirvió como advertencia para Brasil sobre las presiones que el crecimiento acelerado de la generación renovable ejerce sobre sistemas que aún se están adaptando a estas nuevas fuentes.

Para enfrentar este dilema, el ONS ha recurrido a una solución incómoda: cuando la generación solar en tejados es excesiva, ordena restricciones en las fuentes que sí puede controlar, comenzando por los grandes parques eólicos y solares. El año pasado, el operador restringió aproximadamente el 20% de la generación renovable del país. Esos recortes obligatorios costaron alrededor de 6.500 millones de reales, equivalentes a 1.200 millones de dólares, a los operadores de energía eólica y solar. La consecuencia ha sido un giro perverso en la transición energética brasileña: una política diseñada para impulsar la energía limpia ha debilitado la viabilidad económica de las grandes inversiones privadas en proyectos renovables industriales. Atlas Renewable Energy, una de las principales empresas del sector, suspendió planes de inversión por 1.000 millones de dólares, citando la falta de claridad regulatoria y soluciones estructurales.

Los inversores no son los únicos afectados. Las grandes empresas industriales que contrataron proyectos renovables años atrás, con apoyo de subsidios gubernamentales, ahora enfrentan restricciones que erosionan la rentabilidad de esos acuerdos. Según la asociación brasileña de generación distribuida (ABGD), existen 4 millones de unidades de generación distribuida en funcionamiento, de las cuales aproximadamente el 90% son paneles solares en tejados. Esas instalaciones suministran electricidad a unos 21 millones de personas.

La solución que emerge con mayor consenso es el almacenamiento en baterías. Si Brasil pudiera almacenar el exceso de electricidad solar durante las horas de máxima generación y venderlo cuando los precios son más altos, podría resolver el problema de las fluctuaciones impredecibles sin necesidad de restricciones. Este modelo podría, con el tiempo, reemplazar los subsidios existentes mientras preserva la rentabilidad de la energía solar distribuida. Las autoridades, incluyendo el regulador eléctrico (Aneel) y el Ministerio de Minas y Energía, están considerando esta opción junto con propuestas para expandir las exportaciones de electricidad a países vecinos. El ministro de Energía, Alexandre Silveira, reconoció en mayo que es necesario avanzar en el marco técnico y jurídico que brinde certeza a las soluciones propuestas. Mientras Brasil se prepara para enfrentar los desafíos que traerá el Mundial, la pregunta fundamental sigue sin respuesta: ¿puede una red eléctrica diseñada para la era hidroeléctrica adaptarse lo suficientemente rápido a una realidad donde millones de pequeños generadores solares dictan el ritmo de la oferta de energía?

Las entidades que más están sufriendo ahora las restricciones de generación son precisamente las empresas industriales que contrataron estos proyectos hace años con subvenciones del Gobierno
— Victor Iocca, director de energía eléctrica de ABRACE
Debemos aportar una solución para el sistema eléctrico de modo que esta expansión pueda alcanzar, con el tiempo, un equilibrio. Para mí está muy claro que la solución pasa por las baterías
— Christino Áureo, director de relaciones gubernamentales e institucionales de la ABGD
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué un partido de fútbol representa una amenaza para la red eléctrica de Brasil?

Model

Porque cuando Brasil juega durante el día, millones de personas dejan de trabajar y se van a casa a ver el partido. La demanda de electricidad cae alrededor del 15%. Si ese mismo día es soleado, los paneles solares en tejados están generando al máximo. De repente tienes mucha oferta y poca demanda, y eso desestabiliza todo el sistema.

Inventor

Pero Brasil tiene hidroeléctricas, ¿no pueden simplemente reducir la producción?

Model

Pueden, pero el problema es que los paneles solares en tejados no están bajo su control. El ONS puede apagar una central térmica o un parque eólico, pero no puede apagar el sol. Entonces lo que hace es restringir las fuentes que sí controla, lo que significa castigar a los grandes inversores en energía renovable.

Inventor

¿Y eso ha tenido consecuencias reales?

Model

Sí. El año pasado, esas restricciones costaron 6.500 millones de reales a los operadores de energía renovable. Empresas como Atlas Renewable Energy han suspendido inversiones de mil millones de dólares porque no hay claridad sobre cómo se resolverá esto.

Inventor

¿Entonces la solución es simplemente no instalar más paneles solares?

Model

No, eso sería un retroceso. La solución que todos mencionan es el almacenamiento en baterías. Si pudieras guardar la energía solar cuando hay exceso y venderla cuando hay escasez, resolverías el problema sin necesidad de restricciones.

Inventor

¿Y por qué no se hace ya?

Model

Porque requiere un marco regulatorio y jurídico claro que aún no existe. El gobierno está trabajando en ello, pero hasta ahora no hay certeza sobre cómo funcionaría económicamente o quién pagaría qué.

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