En la consulta del urólogo Héctor Ayerra en el OSI Araba, la disfunción eréctil se presenta veinticinco veces por semana, pero llega envuelta en una vergüenza que retrasa el diagnóstico y, con él, la posibilidad de detectar enfermedades cardiovasculares subyacentes. La confusión entre rendimiento sexual e identidad masculina sigue siendo un obstáculo cultural que la medicina aún no ha logrado desmantelar del todo. Lo que parece un problema íntimo es, con frecuencia, una señal del cuerpo que merece atención urgente y conversación abierta.