En un momento en que Europa redefine sus prioridades de seguridad, la división de defensa de Indra ha pasado de ser un segmento más del grupo a convertirse en su corazón económico: en el primer semestre de 2026, sus ingresos se duplicaron hasta los 973 millones de euros y acumuló contratos por valor de 11.746 millones, equivalentes a más de seis años de trabajo garantizado. Este salto no es un accidente, sino la cosecha de una apuesta estratégica que supo anticipar el giro histórico del gasto militar europeo. La empresa española emerge así como uno de los actores industriales mejor posicionado