El American College of Sports Medicine, tras revisar 137 estudios sistemáticos con más de 30 mil participantes, ha actualizado por primera vez desde 2009 sus directrices de entrenamiento de fuerza, desafiando una creencia arraigada en la cultura del fitness: que el progreso muscular exige el agotamiento extremo. La conclusión, respaldada por décadas de evidencia acumulada, es a la vez sencilla y liberadora: la constancia supera a la intensidad, y el mejor entrenamiento es aquel que una persona puede sostener en el tiempo.