La banca española cobra un 60% más por hipotecas que lo que paga por depósitos

Los bancos suben hipotecas al instante, pero los depósitos esperan.
La asimetría en cómo los bancos españoles trasladan los cambios de tipos de interés revela un desequilibrio de poder en el mercado.

En el corazón del sistema financiero español persiste una asimetría que revela algo más que aritmética bancaria: los bancos trasladan con rapidez las subidas de tipos a quienes piden prestado, pero con lentitud a quienes confían sus ahorros. En abril de 2026, esa brecha entre hipotecas al 2,8% y depósitos al 1,77% alcanzaba el 58%, un diferencial que la CNMC ha decidido investigar formalmente como posible práctica anticompetitiva. La pregunta de fondo no es solo de regulación, sino de quién carga con el coste del dinero y quién se queda con sus frutos.

  • La brecha entre lo que los bancos cobran por hipotecas y lo que pagan por depósitos ha vuelto a ensancharse hasta el 58%, superando los niveles de hace un año y renovando la alarma regulatoria.
  • La CNMC ha abierto un expediente formal al sospechar que las entidades financieras coordinaron anticipadamente su política comercial, lo que podría constituir una práctica anticompetitiva.
  • El regulador identificó un sistema que atrapa al ahorrador: productos alternativos escasos, ofertas difíciles de comparar, cambios de banco costosos y una cultura financiera que el propio organismo califica de 'muy inferior' a la europea.
  • La banca defiende su posición señalando que el tipo hipotecario español es el tercero más bajo de la eurozona, pero esa comparación no responde por qué la transmisión de tipos funciona de forma tan desigual según se suba o se baje.
  • El margen actual, aunque lejos del máximo histórico del 113,5% registrado en julio de 2022, sigue siendo lo suficientemente amplio como para mantener la presión sobre el regulador y la desconfianza de los depositantes.

Los bancos españoles concedían hipotecas en abril a un tipo medio del 2,8% mientras remuneraban los depósitos al 1,77%, una diferencia del 58% que lleva meses bajo escrutinio regulatorio y que ahora ha derivado en un expediente formal de la CNMC por posibles prácticas anticompetitivas.

Desde el sector se argumenta que el tipo hipotecario español es competitivo en Europa —el tercero más bajo de la eurozona, por detrás de Malta y Bulgaria—, y que la media continental se sitúa en el 3,43%. Sin embargo, esa comparación no explica la asimetría de fondo: cuando el BCE sube tipos, los bancos los trasladan rápido a los créditos, pero con mucha más lentitud a los ahorros.

Esta dinámica tiene historia. En julio de 2022, cuando el BCE puso fin a los tipos ultrabajos, el margen entre créditos y depósitos llegó al 113,5%. El mínimo del ciclo actual se tocó en junio de 2024, con un diferencial del 27%, pero desde entonces ha vuelto a crecer. El máximo absoluto de toda la serie, que arranca en 2003, se registró en septiembre de 2020, superando el 102,5%.

Tras año y medio de investigación encargada por el Gobierno en 2023, la CNMC identificó cuatro factores estructurales: escasez de productos alternativos para el ahorrador, dificultad para comparar ofertas entre entidades, trabas reales al cambio de banco y, de forma especialmente llamativa, una cultura financiera que el regulador califica de 'muy inferior' a la de otros países europeos. Muchos ahorradores, en definitiva, no saben que podrían obtener mejores condiciones en otro lugar.

El expediente abierto ahora investiga si hubo coordinación anticipada entre entidades en su política comercial. Mientras tanto, el margen del 60% sigue siendo superior al de hace un año, y la tensión entre depositantes que ven menguar la rentabilidad de sus ahorros y bancos que mantienen amplios márgenes de intermediación no muestra señales claras de resolución.

Los bancos españoles están cobrando por sus hipotecas casi un 60% más de lo que pagan a sus clientes por mantener dinero en depósitos. En abril, según los últimos datos del Banco de España, las entidades financieras concedían créditos hipotecarios a un tipo medio del 2,8%, mientras remuneraban los ahorros de las familias al 1,77%. Esa brecha de casi 1 punto porcentual refleja una asimetría que ha estado bajo la lupa regulatoria durante meses, y que ahora ha derivado en una investigación formal de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por posibles prácticas anticompetitivas.

Desde el sector bancario argumentan que el tipo hipotecario español es competitivo en el contexto europeo. El 2,8% sitúa a España como la tercera tasa más baja de toda la eurozona, solo por detrás de Malta con el 2% y Bulgaria con el 2,45%. La media en la zona euro se encuentra en el 3,43%. Sin embargo, esta comparación internacional no explica por qué la transmisión de los cambios de tipos de interés funciona de manera tan desigual: cuando el Banco Central Europeo sube el precio del dinero, los bancos lo trasladan rápidamente a las hipotecas, pero mucho más lentamente a la remuneración de los depósitos.

Esta dinámica se ha acentuado desde que terminó la era del dinero barato. Hace poco más de un año, en junio de 2024, el margen entre lo que cobraban por créditos y lo que pagaban por ahorros tocó fondo en este ciclo monetario, situándose en torno al 27%. Desde entonces ha vuelto a crecer, llegando al 58,3% en abril. Pero estos números palidecen comparados con lo que sucedió en julio de 2022, cuando el BCE puso fin a años de tipos ultrabajos. En aquel momento, la diferencia escaló al 113,5%, con depósitos remunerados apenas por encima de la décima de punto porcentual frente a hipotecas al 1,8%. El máximo histórico de toda la serie, que arranca en 2003, se registró en septiembre de 2020, cuando el margen superó el 102,5%.

La CNMC llevó a cabo una investigación de año y medio de duración, encargada por el Gobierno en 2023, para entender por qué la banca española no estaba trasladando adecuadamente las subidas de tipos a los depósitos. El regulador identificó varios factores estructurales que explican el comportamiento. Primero, existe una oferta muy limitada de productos alternativos donde los ahorradores puedan colocar su dinero con mejores condiciones. Segundo, los consumidores tienen dificultades reales para comparar las ofertas comerciales entre entidades. Tercero, cambiar de banco sigue siendo un proceso complicado, lo que reduce la movilidad de clientes y la presión competitiva. Pero hay un cuarto factor que el regulador considera especialmente relevante: la cultura financiera en España es, en palabras del organismo, "muy inferior" a la de otros países europeos, lo que significa que muchos ahorradores simplemente no saben que podrían obtener mejores condiciones en otro lugar.

Ahora la CNMC ha abierto un expediente formal para investigar si los bancos han incurrido en prácticas anticompetitivas al anticipar su futura política comercial de manera coordinada. El margen actual del 60% sigue siendo superior al registrado hace un año, lo que mantiene la presión sobre el regulador para que actúe. El caso pone de relieve una tensión fundamental en el sistema financiero español: mientras los depositantes ven cómo sus ahorros generan cada vez menos rentabilidad, los bancos mantienen márgenes amplios que reflejan menos competencia y más poder de mercado de lo que sería deseable en un sector que debería funcionar como intermediario eficiente entre ahorradores y prestatarios.

La cultura financiera en España es muy inferior a la existente en otros países del entorno
— CNMC
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué los bancos pueden mantener esta brecha tan grande sin que los clientes simplemente se vayan a otro banco?

Model

Porque cambiar de banco en España es todavía un proceso engorroso, y muchas personas ni siquiera saben que existen mejores opciones. El regulador lo llama falta de cultura financiera, pero es más que eso: es fricción deliberada en el sistema.

Inventor

¿Entonces la CNMC está diciendo que los bancos no están siendo competitivos?

Model

No exactamente. Dice que el sistema tiene problemas estructurales que permiten que los bancos se comporten de manera menos competitiva de lo que deberían. Pero ahora investiga si además hay coordinación entre ellos, lo que sería ilegal.

Inventor

¿Cuándo fue peor esta brecha?

Model

En julio de 2022, cuando el BCE empezó a subir tipos después de años de dinero gratis. Los bancos subieron las hipotecas casi al instante, pero los depósitos seguían pagando casi nada. La diferencia llegó al 113%.

Inventor

¿Y ahora está mejor?

Model

Mejor que en 2022, sí. Pero peor que hace un año. El margen está en el 60%, cuando en junio de 2024 había bajado al 27%. Eso sugiere que los bancos están volviendo a ensanchar la brecha.

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¿Qué podría cambiar esto?

Model

Que los depositantes tengan más información, que sea más fácil cambiar de banco, que aparezcan productos alternativos donde guardar dinero. Pero mientras tanto, la investigación de la CNMC podría obligar a los bancos a comportarse de otra manera.

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