La banca española, forjada durante décadas en el arte de la contención de costes, vuelve a mirar hacia adentro con una nueva herramienta: la inteligencia artificial. Santander, Bankinter, BBVA y Sabadell están redefiniendo cómo se mide el éxito bancario, desplazando el foco desde los ingresos hacia el coste de servir a cada cliente. En este giro, la eficiencia deja de ser un legado del pasado y se convierte en la promesa del futuro.