La regulación MiCA en Europa permitió que bancos como BBVA, CaixaBank y Kutxabank ofrecieran servicios cripto, pero el interés inicial se ha transformado en estrategia más sofisticada. Las entidades financieras ven mayor valor en la tecnología blockchain subyacente que en criptoactivos específicos, buscando pagos instantáneos y operaciones 24/7 que podrían añadir más de 1.000 millones de dólares anuales.