Adherir no es cumplir por cumplir, es proteger una nueva oportunidad de vida
Chile celebra un récord histórico de 675 trasplantes en 2024, pero la verdadera prueba no ocurre en el quirófano sino en la rutina silenciosa de cada mañana. Los medicamentos inmunosupresores que sostienen esa nueva vida no admiten olvidos ni pausas, y sin embargo entre el 15 y el 54 por ciento de los pacientes trasplantados en el mundo no los toman con la constancia necesaria. Lo que está en juego no es solo un órgano, sino la posibilidad misma de una segunda vida.
- Chile alcanzó un récord de 675 trasplantes en 2024, pero el incumplimiento de medicamentos amenaza con convertir ese logro quirúrgico en una promesa incumplida.
- Entre el 15 y el 54 por ciento de los pacientes trasplantados no sigue correctamente su régimen de inmunosupresores, y ese porcentaje empeora con el paso de los meses.
- Un solo olvido, una dosis suspendida por sentirse bien, puede desencadenar el rechazo del órgano y poner en riesgo la vida del paciente.
- Los farmacéuticos advierten que la solución no es culpabilizar sino acompañar: educar al paciente sobre cada fármaco, anticipar dudas y crear redes de apoyo concretas.
- Herramientas simples como alarmas, pautas escritas y revisiones periódicas pueden determinar si un órgano trasplantado funciona décadas o falla en meses.
Chile acaba de registrar la cifra más alta de trasplantes de órganos en su historia: 675 en el año 2024. Es un logro que merece reconocimiento, pero los profesionales de la salud saben que el momento más difícil no es la cirugía, sino lo que viene después. Cada día, indefinidamente, el paciente trasplantado debe tomar medicamentos inmunosupresores que evitan que su propio cuerpo rechace el órgano recibido. No hay margen para el olvido ni para la improvisación.
La evidencia internacional revela una realidad incómoda: entre el 15 y el 54 por ciento de los pacientes trasplantados no cumple adecuadamente con su tratamiento. Y lo más preocupante es que ese incumplimiento tiende a crecer con el tiempo, cuando la urgencia inicial se diluye en la rutina y la disciplina se relaja.
Ma. Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada, subraya que el rol del profesional de salud en este proceso no es juzgar sino acompañar. El paciente necesita entender para qué sirve cada medicamento, cómo tomarlo correctamente y qué hacer si olvida una dosis. Necesita una red que resuelva sus dudas, que anticipe efectos secundarios y que lo ayude a construir hábitos sostenibles en la vida real.
Chile tiene hoy una oportunidad sanitaria sin precedentes. Para que esos 675 trasplantes se traduzcan en años reales de vida ganada, el sistema debe reforzar la educación farmacéutica y el seguimiento cercano, apoyándose en herramientas tan simples como una alarma en el teléfono o una pauta escrita clara. Porque tomar una pastilla cada mañana, con rigor y constancia, es la forma más concreta de honrar el regalo de una segunda oportunidad.
Chile acaba de alcanzar un hito que parecería celebrarse sin reservas: en 2024, el Instituto de Salud Pública informó que 675 personas recibieron un trasplante de órgano, la cifra más alta en la historia del país. Pero detrás de esa cifra hay una realidad que los cirujanos conocen bien y que los pacientes descubren apenas salen del pabellón: el trasplante no es el final de la historia, es apenas el comienzo de otra mucho más exigente.
Un olvido. Un cambio de horario. Una dosis suspendida porque el paciente se siente mejor y cree que ya no la necesita. Cualquiera de estas cosas puede desencadenar el rechazo del órgano y poner en riesgo la vida. Los medicamentos inmunosupresores que previenen ese rechazo no son opcionales, no son negociables. Deben tomarse exactamente como se prescriben, todos los días, indefinidamente. Y sin embargo, la evidencia internacional muestra que entre el 15 y el 30 por ciento de los pacientes trasplantados no cumplen adecuadamente con su régimen de medicamentos. Algunos estudios reportan cifras aún más altas, llegando al 54 por ciento. Lo más preocupante es que ese incumplimiento tiende a aumentar con el tiempo: conforme pasan los meses después de la cirugía, la disciplina se relaja, la rutina se vuelve pesada, y el riesgo crece.
Ma. Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada, señala que el rol de los profesionales de la salud no es culpabilizar a los pacientes por estos olvidos o negligencias, sino acompañarlos en la comprensión de por qué cada medicamento importa. Un paciente trasplantado necesita saber no solo qué tomar, sino para qué sirve cada fármaco, cómo tomarlo correctamente, y qué hacer si se olvida una dosis. Necesita una red que lo ayude a organizar horarios, que resuelva sus dudas cuando surgen, que anticipe posibles interacciones o efectos secundarios molestos. La adherencia, en este contexto, no es simplemente cumplir una orden médica. Es un acto de protección, de honra hacia esa nueva oportunidad de vida que el trasplante representa.
La evidencia internacional es clara en esto: los factores psicológicos y el empoderamiento del paciente activo son las verdaderas claves para sostener este esfuerzo diario. No basta con prescribir medicamentos. Hay que educar, hay que acompañar, hay que crear las condiciones para que la adherencia sea posible en la vida real, no solo en teoría.
Chile tiene ahora una oportunidad sanitaria y humana sin precedentes. Con 675 trasplantes en un año, el país ha demostrado capacidad quirúrgica y logística. Pero si esos trasplantes van a traducirse realmente en años de vida ganados, en calidad de vida mejorada, el sistema de salud debe reforzar la educación farmacéutica, el seguimiento cercano de los pacientes, y herramientas simples pero efectivas: alarmas en el teléfono, pautas escritas claras, revisiones periódicas, apoyo para desarrollar hábitos saludables. Estas cosas pueden marcar la diferencia entre un órgano que funciona durante décadas y uno que falla en meses.
Porque al final, mantener rigurosamente un tratamiento no es solo tomar una pastilla cada día. Es proteger el regalo más grande, honrando cada mañana esa segunda oportunidad de vivir.
Citações Notáveis
Lejos de criminalizar el error, nuestro rol es educar y acompañar— Ma. Soledad Velásquez, química farmacéutica de Farmacias Ahumada
Mantener rigurosamente un tratamiento no es solo tomar una pastilla; es proteger el regalo más grande, honrando cada día esa nueva oportunidad de vivir— Ma. Soledad Velásquez
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué la adherencia es tan difícil si los pacientes saben que sus vidas dependen de ella?
Porque la vida real no es un consultorio. Al principio, después de la cirugía, el miedo mantiene a la gente disciplinada. Pero después de meses, cuando se sienten bien, cuando la rutina se normaliza, es fácil pensar que ya no necesitan los medicamentos. El cuerpo no duele, el órgano funciona, ¿para qué seguir tomando pastillas?
Entonces el problema no es que no entiendan, sino que olvidan por qué es importante.
Exactamente. Y hay más: algunos pacientes tienen efectos secundarios molestos, otros tienen dificultades económicas para acceder a todos los medicamentos, otros simplemente tienen vidas caóticas donde mantener un horario es casi imposible. No es negligencia, es la complejidad de vivir.
¿Qué diferencia hace un farmacéutico en todo esto?
Somos el puente entre la prescripción y la vida real. Podemos explicar por qué cada medicamento importa, anticipar problemas, ofrecer soluciones prácticas. Una alarma en el teléfono, una lista escrita, una conversación donde el paciente se sienta escuchado, no juzgado.
¿Y si el sistema no invierte en eso?
Entonces esos 675 trasplantes de 2024 no van a convertirse en años de vida ganados. Van a convertirse en órganos rechazados, en pacientes de vuelta a diálisis o en listas de espera. Es una inversión que se paga sola.
¿Cuál es el mayor desafío que ves?
Que la sociedad ve el trasplante como el final de la historia, cuando en realidad es donde comienza la verdadera prueba. El paciente necesita sentir que no está solo en eso.