En el cruce fronterizo de Abdali, donde Kuwait toca a Irak, los drones llegaron sin anuncio y se fueron dejando hierro retorcido pero ningún muerto. La Guardia Revolucionaria Islámica reclamó también ataques ese mismo día contra bases militares estadounidenses en suelo kuwaití, inscribiendo el incidente en doce días consecutivos de escalada entre Washington y Teherán. Kuwait, que no eligió ser el campo de batalla de esta disputa, carga con el peso de su geografía: aliado de Estados Unidos, vecino de Irak, centinela involuntario del Estrecho de Ormuz.