Warsh inaugura su era en la Fed con promesas de cambio de régimen

Warsh llega con un plan claro: tipos más bajos, balance más pequeño, menos comunicación
El nuevo presidente de la Fed anuncia su estrategia en su primera reunión del FOMC.

Con la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal, Estados Unidos enfrenta uno de esos momentos en que la arquitectura invisible que sostiene la economía global cambia de manos y de filosofía. Warsh promete tipos más bajos, un balance más austero y menos palabras —una apuesta por el silencio como nueva forma de autoridad monetaria— justo cuando la inflación, impulsada por los ecos de una guerra, le recuerda que la realidad rara vez espera a los planes. En este debut, el nuevo presidente no solo debe convencer a los mercados, sino también a un comité dividido y a un predecesor que permanece en la sala.

  • La inflación escala al 4,2% en mayo, el nivel más alto en tres años, desafiando desde el primer día la tesis central de Warsh sobre la inteligencia artificial como fuerza desinflacionaria.
  • Un acuerdo de paz frágil entre Estados Unidos e Irán, firmado tres días antes de la reunión, derrumba los precios del petróleo y reordena de golpe las expectativas del mercado sobre los tipos.
  • El FOMC está más fracturado que nunca entre halcones que exigen rigor antiinflacionario y palomas que reclaman abaratar el crédito, con Jerome Powell como contrapeso institucional desde dentro del consejo.
  • Warsh llega con el aval verbal de Trump —'sé totalmente independiente'— pero los analistas saben que ese margen es prestado y que la credibilidad de la Fed se jugará en cada palabra y en cada silencio de su primera rueda de prensa.
  • El nuevo presidente quiere desmantelar la orientación prospectiva, esa práctica de telegrafiar los próximos movimientos, lo que convierte el comunicado del miércoles en un test sobre si menos transparencia puede ser, paradójicamente, más estabilizadora.

Kevin Warsh preside esta semana su primera reunión del Comité Federal del Mercado Abierto con un programa ambicioso: tipos más bajos, balance más reducido y menos comunicación sobre los pasos futuros de la Fed. Lo llama un cambio de régimen. Pero el momento no le es favorable: la inflación repuntó al 4,2% en mayo, impulsada por el encarecimiento de la energía tras el conflicto entre Estados Unidos e Israel e Irán, contradiciendo su argumento de que la inteligencia artificial actuará como freno natural a los precios. Incluso la inflación subyacente subió hasta el 2,9%, por encima del objetivo del 2%.

Tres días antes de la reunión, Trump anunció un acuerdo de paz con Irán —frágil, con flecos pendientes— que hizo caer el precio del petróleo y desató una euforia en los mercados. El escenario cambió de golpe: los inversores, que hasta el fin de semana apostaban por una subida de tipos, ahora esperan que la Fed los mantenga sin cambios en el rango del 3,5% al 3,75% durante el resto del año.

Warsh no gobierna solo. Necesita convencer a once miembros divididos entre halconistas y palomas, mientras Jerome Powell —su predecesor y símbolo de la independencia institucional frente a las presiones de Trump— permanece en el consejo como contrapeso. La economista de PIMCO Tiffany Wilding advierte del riesgo de una desconexión entre un comité inclinado hacia la restricción y un presidente con convicciones más optimistas sobre la inflación.

En la ceremonia de juramento, Trump le concedió a Warsh una cobertura inusual: 'Quiero que seas totalmente independiente'. Los analistas interpretan ese gesto como un margen temporal antes de que vuelvan las presiones. Se espera que Warsh adopte un tono firme en materia de inflación para preservar la credibilidad de la institución.

Más allá de los tipos, Warsh quiere reformular cómo habla la Fed. Considera que la orientación prospectiva —la práctica de anticipar movimientos para guiar a los mercados, heredada de la crisis de 2008— condiciona en exceso las decisiones futuras. El comunicado del miércoles y la rueda de prensa posterior serán más breves y escuetos. Los analistas también especulan con que Warsh pida retirar el gráfico de puntos, que resume las expectativas de los gobernadores sobre los tipos. Sue Hill, de Federated Hermes, lo resume bien: toda la atención estará en lo que Warsh diga y, de manera igualmente importante, en lo que decida no decir.

Kevin Warsh se sienta esta semana en la cabecera de su primera reunión del Comité Federal del Mercado Abierto, el organismo que controla los tipos de interés en Estados Unidos. Es el momento que ha estado esperando desde que Donald Trump lo nombró presidente de la Reserva Federal a mediados de mayo. Warsh llega con un plan claro: quiere tipos más bajos, un balance más pequeño y menos comunicación sobre lo que la Fed planea hacer a continuación. Lo llama un "cambio de régimen".

Pero su debut ocurre en un momento incómodo. La inflación repuntó al 4,2% en mayo, el nivel más alto en tres años, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía tras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Warsh ha argumentado que la inteligencia artificial será una fuerza desinflacionaria significativa y que por eso hay que reducir los costes de financiación. La realidad, sin embargo, le contradice. Incluso la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos, subió dos décimas en mayo hasta el 2,9%, por encima del objetivo del 2% que se ha fijado la Fed.

Tres días antes de esta reunión, Trump se regaló un acuerdo de paz con Irán en su cumpleaños. El pacto es frágil y aún tiene flecos sin resolver, pero ha hecho caer el precio del petróleo y el gas natural y ha provocado una explosión en los mercados financieros. Hasta el fin de semana, los inversores apostaban por una subida de tipos para frenar la inflación. Ahora, tras el acuerdo, los analistas esperan que la Fed mantenga los tipos sin cambios en el rango actual entre el 3,5% y 3,75% durante lo que queda de año.

Warsh no decide solo. Necesita convencer a los otros once miembros del FOMC en un momento en que el comité está más dividido que nunca. Hay halconistas que quieren tomar medidas contra la inflación y palomas que creen que hay que abaratar los costes de financiación. Y Jerome Powell, su predecesor, sigue en el consejo. Powell se ha erigido en baluarte contra la interferencia de Trump en la Fed, un Trump que durante años presionó sin piedad para que bajara los tipos. Tiffany Wilding, economista de PIMCO, advierte que el principal riesgo es una desconexión entre un comité que se inclina hacia una postura más restrictiva y un presidente cuyas convicciones sobre la inflación parecen más constructivas.

Durante la ceremonia de juramento, Trump le quitó presión a Warsh. "Quiero que Kevin sea totalmente independiente. No me mires, no mires a nadie, haz lo tuyo y haz un gran trabajo", le dijo. Con este aval, Warsh parece haber ganado algo de tiempo antes de que Trump vuelva a la carga. Los analistas esperan que adopte un discurso de firmeza en materia de inflación que tranquilice a los agentes económicos sobre la independencia de la Fed.

Más allá de fijar el precio del dinero, Warsh tiene otras prioridades. Ha prometido reformular las comunicaciones de la Fed. Cree que el banco central da demasiadas pistas sobre sus próximos pasos, lo que condiciona sus actuaciones futuras. Esto es lo que se conoce como orientación prospectiva, una estrategia que se implantó en la crisis financiera de 2008 para ayudar a los mercados a anticipar movimientos cuando los tipos estaban al mínimo. Los analistas estarán atentos al comunicado de la Fed del miércoles y a la conferencia de prensa posterior de Warsh. Se espera que todo sea más breve y escueto, porque el nuevo gobernador ya ha dejado claro que no es necesario que la Reserva Federal se condicione desvelando sus intenciones.

Esta semana, la Fed también publicará las Proyecciones Económicas Trimestrales, donde los diecinueve miembros del FOMC plasmarán sus pronósticos sobre crecimiento, inflación, empleo y la evolución de los tipos. Los analistas especulan con que Warsh pida retirar el gráfico de puntos, que resume la postura de los gobernadores sobre política monetaria para los próximos trimestres. Sue Hill, analista de Federated Hermes, señala que el principal acontecimiento será la rueda de prensa. Es probable que el gráfico de puntos adopte un tono más restrictivo y que el FOMC elimine del comunicado la inclinación hacia una flexibilización monetaria. Pero toda la atención estará puesta en lo que diga Warsh y, de manera importante, en lo que no diga.

Quiero que Kevin sea totalmente independiente. No me mires, no mires a nadie, haz lo tuyo y haz un gran trabajo
— Donald Trump, durante la ceremonia de juramento de Warsh
El principal riesgo a vigilar es una posible desconexión entre un comité que se inclina hacia una postura más restrictiva y un presidente cuyas propias convicciones sobre la inflación parecen más constructivas
— Tiffany Wilding, economista de PIMCO
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa tanto que Warsh cambie la forma en que la Fed comunica sus planes?

Model

Porque cuando los mercados saben exactamente qué va a hacer el banco central, dejan de sorprenderse. Warsh cree que eso limita la capacidad de la Fed para actuar. Si todos saben que vas a bajar tipos en tres meses, los mercados ya han ajustado sus precios. Él quiere recuperar algo de misterio.

Inventor

Pero Trump lo presionó durante años para bajar tipos. ¿Cómo es que ahora le dice que sea independiente?

Model

Porque Warsh es su hombre. Trump confía en que Warsh hará lo que él quiere sin que tenga que pedirlo. Powell no era su hombre, así que tuvo que presionar constantemente. Con Warsh, puede permitirse el lujo de parecer que respeta la independencia.

Inventor

¿Qué pasa si la inflación sigue subiendo?

Model

Entonces Warsh tendrá un problema real. Su teoría es que la IA va a bajar los precios automáticamente. Pero si la inflación sigue en el 4% o sube más, tendrá que explicar por qué no está haciendo nada. Y Powell estará ahí, en el consejo, recordándole que hay otras formas de ver esto.

Inventor

¿Qué significa que el acuerdo de paz con Irán haya bajado el precio del petróleo?

Model

Significa que de repente el principal impulsor de la inflación en mayo desaparece. El petróleo caro era lo que empujaba los precios hacia arriba. Si se mantiene bajo, Warsh puede decir que tenía razón: la inflación era transitoria, impulsada por factores externos. Eso le da espacio para hacer lo que quería hacer desde el principio.

Inventor

¿Qué está en juego en la conferencia de prensa de este miércoles?

Model

Todo. Los mercados van a escuchar cada palabra que diga sobre inflación, sobre los tipos, sobre si la Fed seguirá siendo independiente. Y van a notar lo que no diga. Si no menciona la orientación prospectiva, si no da pistas sobre el futuro, eso será un cambio de régimen real.

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