Aprender a construir sobre aquello que nos une
Primera mujer elegida por voto popular para presidencia peruana, con victoria por menos de un punto porcentual tras múltiples derrotas electorales previas. Fujimori enfatizó reconciliación y cierre de divisiones, prometiendo gabinete técnico sin exclusividad partidaria en país con instituciones debilitadas.
- Primera mujer elegida por voto popular para presidencia peruana
- Victoria por menos de un punto porcentual tras múltiples derrotas electorales previas
- Retorno del fujimorismo tras casi tres décadas
- Transferencia de poder programada para el 28 de julio de 2026
Keiko Fujimori recibió oficialmente las credenciales como presidenta electa de Perú, marcando el retorno del fujimorismo tras casi tres décadas. Prometió un gabinete plural y enfatizó la reconciliación como desafío principal.
Las banderas naranjas ondeaban sobre la avenida Javier Prado cuando Keiko Fujimori apareció en la pantalla gigante transmitiendo desde el Gran Teatro Nacional. El coro reunido frente al Ministerio de Cultura estalló en gritos de victoria. Era el miércoles 16 de julio, y la hija de Alberto Fujimori acababa de recibir oficialmente las credenciales que la convertían en la primera mujer elegida por voto popular para presidir Perú.
La victoria había sido ajustada—menos de un punto porcentual—y llegaba después de años de derrotas electorales. Vestida de blanco, flanqueada por sus vicepresidentes electos Luis Galarreta y Miguel Torres, Fujimori recibió las credenciales de manos de Roberto Burneo, presidente del Jurado Nacional de Elecciones. El actual mandatario, José María Balcázar, presenció la ceremonia desde la primera fila. La transferencia formal del poder ocurriría el 28 de julio, durante las celebraciones por la Independencia.
El acto marcaba el retorno del fujimorismo casi tres décadas después de su último gobierno. Burneo subrayó el carácter histórico del momento: por primera vez, una plancha presidencial encabezada por una mujer había ganado en las urnas. Fujimori misma reivindicó este hito en su discurso, diciendo que asumía "este hecho histórico con enorme orgullo" y que lo entendía como una responsabilidad frente a millones de mujeres peruanas. Sin embargo, diversas organizaciones feministas se habían abstenido de celebrar su triunfo durante la campaña, cuestionando que su programa dejara de lado políticas como el acceso al aborto terapéutico y la educación sexual integral para víctimas de violación.
El centro del discurso de Fujimori no fue la victoria, sino la reconciliación. Después de una trayectoria política marcada por la polarización y años de enfrentamientos, sostuvo que su principal desafío sería cerrar las fracturas de un país que llegaba al cambio de mando con sus instituciones debilitadas. "No significa olvidar nuestras diferencias, sino aprender a construir sobre aquello que nos une", afirmó. Agregó que había aprendido a pedir perdón y a perdonar, y que creía profundamente en la reconciliación como camino para que ningún gobierno pudiera sacar adelante al Perú si se seguían alimentando la división y el odio.
Esa apelación a la unidad se extendió a la composición del futuro gabinete. Aunque continuaban las especulaciones sobre los nombres que lo integrarían, Fujimori evitó adelantar designaciones específicas. Prometió, en cambio, que su gobierno estaría integrado por hombres y mujeres de reconocida capacidad técnica y vocación de servicio, sin importar su militancia partidaria. Su asesor Carlos Díaz Rosillo ya había señalado que la presidenta electa se tomaría el tiempo necesario para conformar "el mejor gabinete posible".
Los dos vicepresidentes reflejaban trayectorias distintas dentro de la política peruana. Luis Galarreta, primer vicepresidente, había transitado por diversas agrupaciones y durante años fue crítico del fujimorismo, cuestionando duramente el gobierno de Alberto Fujimori por corrupción y violaciones a derechos humanos. Con el tiempo se convirtió en uno de los principales dirigentes de Fuerza Popular e integra ahora el círculo de mayor confianza de Keiko. Miguel Torres representaba el recorrido inverso: vinculado al fujimorismo desde sus inicios, mantenía una relación política y personal estrecha con la presidenta electa desde la juventud. Era hijo de Carlos Torres y Torres Lara, expresidente del Consejo de Ministros durante el primer gobierno de Alberto Fujimori y uno de los principales arquitectos de la Constitución de 1993.
En el círculo más cercano de la futura mandataria también destacaban Marco Miyashiro, general retirado y exintegrante del Grupo Especial de Inteligencia que capturó a la cúpula de Sendero Luminoso, y César Astudillo, exjefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Ambos estaban llamados a desempeñar un papel relevante en la estrategia de seguridad del próximo gobierno. La jornada no transcurrió únicamente entre aplausos. Por la tarde, el excandidato presidencial Roberto Sánchez encabezó una marcha para exigir la liberación del expresidente Pedro Castillo, procesado tras su fallido intento de autogolpe en diciembre de 2022. La movilización tuvo una convocatoria menor a la esperada y se diluyó entrada la noche. Poco antes, un informe no vinculante de expertos de Naciones Unidas había cuestionado presuntas irregularidades en la detención de Castillo y recomendado su liberación inmediata.
Notable Quotes
No significa olvidar nuestras diferencias, sino aprender a construir sobre aquello que nos une. Entender que ningún gobierno puede sacar adelante al Perú si se siguen alimentando la división y el odio.— Keiko Fujimori, presidenta electa
Nuestro gobierno estará integrado por hombres y mujeres de reconocida capacidad técnica y vocación de servicio, sin importar su militancia partidaria.— Keiko Fujimori, presidenta electa
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una victoria tan ajustada genera tanta expectativa sobre reconciliación?
Porque Perú está fracturado. Menos de un punto porcentual significa que casi la mitad del país votó en otra dirección. Fujimori lo sabe. No puede gobernar ignorando esa división.
¿Y realmente cree que puede cerrar esas fracturas?
Eso es lo que promete. Pero sus palabras sobre aprender a perdonar suenan distintas viniendo de alguien cuya familia gobernó durante una época de violaciones a derechos humanos. Algunos la escuchan con esperanza; otros con escepticismo.
¿Qué significa que prometa un gabinete "sin exclusividad partidaria"?
Significa que no llenará el gobierno solo de fujimoristas. Pero también es una señal de que necesita legitimidad más allá de su base. No tiene los números en el Congreso para gobernar solo.
¿Quiénes son estos militares en su círculo cercano?
Gente que capturó a Sendero Luminoso, que dirigió las Fuerzas Armadas. Son símbolos de orden y seguridad. Sugieren que su gobierno priorizará esos temas, probablemente con mano dura.
¿Y la marcha por Pedro Castillo?
Muestra que hay resistencia. Castillo representa algo distinto—un voto de protesta contra el establishment. Que su liberación sea un tema el mismo día que Fujimori recibe el poder dice mucho sobre las tensiones que heredará.