Su permanencia se había convertido en un lastre para la coalición
Manuel Adorni presentaría su renuncia el sábado a Javier Milei tras creciente presión interna por desgaste político y problemas legales. Diego Santilli, ministro del Interior, es el favorito para suceder a Adorni, reuniendo condiciones políticas y apoyo de sectores clave del Gobierno.
- Manuel Adorni presentaría su renuncia el sábado a Javier Milei tras su regreso de España
- Diego Santilli, ministro del Interior, es el principal candidato para suceder a Adorni
- Karina Milei presidió reuniones en Casa Rosada el viernes con Caputo, Quirno, Menem y Santilli
- El anuncio oficial se espera para este fin de semana, antes de dictámenes legislativos del martes y miércoles
- Adorni enfrenta presión por desgaste político, tensiones con aliados y una posible indagatoria del fiscal Pollicita
Karina Milei realizó reuniones en Casa Rosada mientras crece la presión para que Manuel Adorni renuncie como jefe de Gabinete. Diego Santilli emerge como principal candidato para reemplazarlo.
La secretaria general de la Presidencia pasó el viernes en Casa Rosada recibiendo a ministros y legisladores clave mientras crecía la certeza de que Manuel Adorni, jefe de Gabinete, presentaría su renuncia al presidente Javier Milei apenas este regresara de España el sábado por la mañana. Las reuniones que Karina Milei presidió esa tarde no eran casuales: eran los movimientos previos a lo que se perfilaba como un fin de semana de alto voltaje político, con cambios en la cúpula del Gobierno que llevaban semanas gestándose en los pasillos del poder.
La presión sobre Adorni había crecido exponencialmente. Su permanencia en el cargo se había convertido en un lastre para la coalición gobernante, desgastando la política de reformas y tensionando las relaciones con aliados legislativos y gobernadores. A esto se sumaba una amenaza legal concreta: el fiscal federal Gerardo Pollicita podría convocarlo a indagatoria en las próximas semanas. El viernes, además, salió a la luz una nota periodística que profundizaba el malestar: Adorni habría utilizado tarjetas de crédito de dos colaboradores para comprar equipos de videojuegos. Aunque el presidente Milei, hablando desde Madrid, había dicho creer en la honestidad de su funcionario y calificar su explicación patrimonial como "absolutamente plausible", el solo hecho de que mencionara por primera vez una eventual salida —diciendo que si la Justicia lo declaraba culpable lo echaría "de una patada"— generó sospechas internas sobre cuánto tiempo más podría sostenerse.
Diego Santilli, ministro del Interior, emergía como el principal candidato para suceder a Adorni. Pasadas las cuatro de la tarde, Karina Milei recibió primero al ministro de Economía Luis Caputo. Luego pasó el canciller Pablo Quirno. Al cierre de la jornada, la secretaria general estaba reunida con Martín Menem, titular de la Cámara de Diputados, y con Santilli. Según fuentes cercanas al Gobierno, el ministro del Interior ni siquiera sabía que su nombre estaba siendo evaluado para el cargo hasta momentos antes de entrar a Casa Rosada. Su entorno, sin embargo, ya imaginaba el anuncio: figuras de su círculo preferían no mirar sus teléfonos de tan ansiosos que estaban por comunicar el cambio. Santilli reunía las condiciones ideales para el puesto: había sido designado en Interior por Karina Milei, mantenía buena sintonía con Santiago Caputo, y tenía llegada a los gobernadores. Podría, como lo hizo en su momento Guillermo Francos, acumular las carteras de Interior y Jefatura de Gabinete.
Otros nombres circulaban, aunque con menos fuerza. El canciller Quirno era mencionado, pero desde el Gobierno interpretaban que su nombre se difundía principalmente como forma de dispersar la atención mientras el presidente llegaba al país. También sonaba Eduardo "Lule" Menem, asesor presidencial, pero era ampliamente descartado por quienes lo conocían porque prefería un perfil bajo. Ignacio Devitt, secretario de Asuntos Estratégicos, también figuraba en las conversaciones.
La decisión de colocar a Santilli abría interrogantes sobre qué pasaría con el Ministerio del Interior. Había dos escenarios: que quedara como estaba, o que pasara a la órbita de la Jefatura de Gabinete. En el primer caso, Devitt sonaba como posible sucesor. En el segundo, no descartaban que Santilli pidiera que Gustavo Coria, quien actualmente era secretario del Interior, ocupara formalmente el cargo.
La agenda legislativa imponía urgencia. El martes siguiente a las tres de la tarde se firmarían dictámenes en Diputados, y el miércoles a la misma hora en el Senado. En esas instancias, los aliados del oficialismo podrían pronunciarse sobre la situación del jefe de Gabinete. Desde el Ejecutivo preferían que la resolución llegara antes, idealmente el sábado o el domingo. El anuncio oficial se esperaba para ese fin de semana.
La semana había dejado cicatrices en la coalición gobernante. El bloque de diputados del PRO no había dado quórum en la sesión que buscaba avanzar contra Adorni, lo que derivó en la renuncia de Esteban Bullrich al partido. Mauricio Macri tuvo que intervenir personalmente, enfatizando que Adorni debía renunciar. La ministra de Seguridad Patricia Bullrich también había quedado atrapada en la tensión: su negociación para postergar un informe de gestión terminó en enojos internos cuando Adorni publicó en redes que estaba "a disposición" del Senado. Desde el karinismo lo interpretaron como una maniobra que exponía a los aliados. "Fue mala leche", definieron. "Él siente que Patricia lo opera", justificaban desde el círculo de Karina Milei. Con Adorni fuera, esos roces podrían cicatrizar. Con Santilli adentro, el Gobierno esperaba recuperar estabilidad.
Citas Notables
Si la Justicia declara culpable a Adorni, lo eyecto de una patada— Javier Milei, desde Madrid
Fue mala leche— Funcionarios del karinismo, sobre la publicación de Adorni en redes
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Adorni se convirtió tan rápidamente en un problema para el Gobierno?
No fue de la noche a la mañana. Su permanencia estaba desgastando la política de reformas y tensionando las relaciones con los aliados legislativos y gobernadores. Pero la semana pasada todo se aceleró: salió a la luz lo de las tarjetas de crédito, el bloque del PRO no dio quórum en una sesión clave, y hasta Mauricio Macri tuvo que intervenir pidiendo su renuncia.
¿Y por qué Santilli es la opción obvia?
Porque Karina Milei lo designó en Interior, tiene buena relación con Santiago Caputo, y tiene llegada a los gobernadores. Es decir, reúne apoyo en los lugares que importan. Además, ya hay antecedentes de que un mismo funcionario acumule Interior y Jefatura de Gabinete.
¿Santilli sabía que lo estaban considerando?
No. Según fuentes cercanas, ni siquiera estaba anoticiado hasta antes de entrar a Casa Rosada el viernes. Su entorno estaba tan ansioso por el anuncio que preferían no mirar los teléfonos.
¿Qué pasa con el Ministerio del Interior si Santilli se va?
Hay dos escenarios. O queda como está y alguien más lo ocupa, o pasa a la órbita de la Jefatura de Gabinete. En ese caso, Santilli podría pedir que Gustavo Coria, quien ya es secretario del Interior, asuma formalmente el cargo.
¿Por qué tanta prisa en anunciar el cambio?
Porque el martes y miércoles próximos hay dictámenes en Diputados y Senado donde los aliados podrían pronunciarse sobre Adorni. El Gobierno prefiere que la resolución llegue antes, para que no se vuelva un debate público en esas instancias.
¿Qué pasó con Patricia Bullrich en todo esto?
Quedó atrapada en la tensión. Negoció para postergar un informe de gestión, pero cuando Adorni publicó que estaba "a disposición" del Senado, lo interpretaron como una maniobra que la exponía. Desde el karinismo dijeron que fue "mala leche". Con Adorni fuera, esos roces deberían cicatrizar.