Justicia cita a periodistas del Times por reportajes sobre seguridad del nuevo Air Force One

Los periodistas enfrentan presión legal y vigilancia federal en sus domicilios, afectando la capacidad de la prensa de investigar asuntos de interés público.
La presencia de agentes federales en la puerta de reporteros debería alarmar a cualquier estadounidense
El abogado del Times describe la entrega de citaciones como una amenaza directa a la libertad de prensa constitucional.

Cuatro periodistas del Times fueron citados para testificar ante un jurado federal en Manhattan sobre sus reportes sobre vulnerabilidades de seguridad del avión presidencial. El avión, regalo de Qatar por 400 millones de dólares, carece de sistemas antimisiles sofisticados que posee el modelo anterior, según reportes del diario.

  • Cuatro periodistas del New York Times fueron citados para testificar ante un jurado federal en Manhattan
  • El Air Force One, regalo de Qatar, costó 400 millones de dólares en modernización pero carece de sistemas antimisiles
  • Trump cambió de avión en Turquía cuando se deterioraron las relaciones con Irán
  • El Departamento de Justicia rescindió en abril de 2025 protecciones para periodistas contra incautaciones de registros telefónicos

El Departamento de Justicia emitió citaciones a reporteros del New York Times que cubrieron preocupaciones de seguridad del nuevo Air Force One, escalando la campaña de Trump contra medios independientes.

El nuevo Air Force One, presentado por Donald Trump como emblema de modernización presidencial, se convirtió esta semana en el epicentro de una confrontación entre el gobierno y la prensa. El Departamento de Justicia emitió citaciones a cuatro reporteros del New York Times —Julian E. Barnes, Eric Lipton, Tyler Pager y Eric Schmitt— obligándolos a comparecer ante un jurado federal investigador en Manhattan para testificar sobre sus artículos recientes acerca de vulnerabilidades de seguridad en la aeronave. Los agentes federales entregaron algunas citaciones directamente en los domicilios de los periodistas, un gesto que David McCraw, abogado del Times, calificó como algo que debería alarmar a cualquier estadounidense que crea en la Constitución y la libertad de prensa que esta protege.

El avión en cuestión fue un regalo de Qatar, aliado de Estados Unidos, que requirió una inversión de 400 millones de dólares en modernización y actualizaciones. Entró en servicio la semana pasada, pero su debut presidencial fue breve y problemático. Cuando Trump viajó a Turquía para una cumbre de la OTAN, utilizó el nuevo Air Force One. Sin embargo, el miércoles pasado, cuando se dirigía a Mildenhall, una base de la Real Fuerza Aérea en Suffolk, Inglaterra, cambió a un modelo más antiguo de la flota. El avión más nuevo lo acompañó, pero solo para que Trump lo abordara nuevamente en el viaje de regreso a la Base Conjunta Andrews. El cambio abrupto coincidió con el colapso de un frágil alto el fuego con Irán, momento en el cual Estados Unidos lanzó ataques aéreos contra objetivos iraníes mientras Teherán atacaba a tres estados árabes del Golfo.

Según reportes del Times, citando fuentes anónimas, el cambio de avión fue ordenado por el Servicio Secreto debido a que la aeronave regalada por Qatar carece de sistemas sofisticados de contramedidas, incluyendo capacidades antimisiles que sí posee el modelo anterior. La proximidad geográfica entre Irán y Turquía alimentó especulaciones sobre deficiencias de seguridad en el nuevo avión. Trump negó ante los reporteros que las preocupaciones relacionadas con Irán influyeran en la decisión de volar dos aeronaves, aunque cuando se le preguntó directamente sobre amenazas creíbles iraníes contra el Air Force One, respondió que él mismo es constantemente amenazado y que es el número uno en la lista de objetivos de Irán. Los periodistas a bordo recibieron instrucciones, normalmente reservadas para zonas de guerra, de mantener las persianas de las ventanillas bajadas durante el vuelo.

Las citaciones fueron emitidas después de que Kash Patel, director del FBI, y otros funcionarios del Departamento de Justicia se reunieran en la Casa Blanca el viernes para discutir el asunto. El Departamento de Justicia aclaró que los reporteros no son los objetivos de la investigación, sino quienes filtran información clasificada. Sin embargo, la acción representa una escalada significativa en la campaña de Trump contra los medios independientes, utilizando el poder del gobierno federal para presionar a organizaciones informativas. Bruce D. Brown, presidente del Reporters Committee for Freedom of the Press, caracterizó esto como otra víctima de la guerra contra la prensa del presidente.

Esta no es la primera vez que el gobierno Trump emite citaciones contra periodistas en 2026. A principios de año, el Departamento de Justicia citó a reporteros del Washington Post y el Wall Street Journal, aunque posteriormente retiró esas citaciones. En enero, agentes del FBI allanaron el domicilio de Hannah Natanson, reportera del Washington Post que cubre la transformación del gobierno federal, como parte de una investigación sobre filtraciones de información clasificada. El patrón es claro: en abril de 2025, la entonces secretaria de Justicia Pam Bondi rescindió una política de la administración Biden que protegía a los periodistas de incautaciones secretas de registros telefónicos durante investigaciones por filtraciones, dando a los fiscales nueva autoridad para usar citaciones, órdenes judicales y órdenes de registro contra funcionarios que hagan divulgaciones no autorizadas a la prensa.

Durante su primer mandato, Trump sugirió que la prensa constituye un enemigo del pueblo estadounidense. Desde su regreso a la Casa Blanca hace poco más de un año, ha emprendido una campaña contra los medios sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Las citaciones a los reporteros del Times marcan un punto de inflexión en esa confrontación, transformando lo que comenzó como una controversia sobre la aceptación de un regalo de un estado extranjero en una batalla sobre los derechos fundamentales de la prensa para investigar asuntos de seguridad nacional e interés público.

La presencia de agentes federales en la puerta de reporteros de noticias debería escandalizar a cualquier estadounidense que crea en la Constitución y en la libertad de prensa
— David McCraw, abogado del New York Times
La guerra contra la prensa de Trump está buscando otra víctima
— Bruce D. Brown, presidente del Reporters Committee for Freedom of the Press
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué el Departamento de Justicia cree que tiene derecho a obligar a estos periodistas a revelar sus fuentes?

Model

Dicen que están investigando filtraciones de información clasificada que afectan la seguridad nacional. Pero lo que realmente está pasando es que quieren saber quién dentro del gobierno les contó a los reporteros sobre los problemas de seguridad del avión.

Inventor

¿Y eso es ilegal? ¿Filtrar información sobre un avión presidencial defectuoso?

Model

Técnicamente, sí, si la información está clasificada. Pero hay una tensión fundamental aquí: el público tiene derecho a saber si el presidente está volando en un avión inseguro. Los periodistas tienen derecho a investigar eso sin que el gobierno los intimide.

Inventor

¿Qué hace que esto sea diferente de otras investigaciones por filtraciones?

Model

La escala y la velocidad. El gobierno está yendo directamente a los reporteros, entrando a sus casas, citándolos ante un jurado. Hace poco rescindieron las protecciones que existían para los periodistas. Es como si hubieran quitado los guardias de seguridad de la puerta de la prensa.

Inventor

¿Creen que Trump realmente cree que la prensa es un enemigo?

Model

Él lo ha dicho explícitamente. Pero aquí hay algo más profundo: un presidente que no quiere que se sepa que su avión nuevo no es seguro. Eso es humillante. Y en lugar de arreglarlo, está atacando a quien lo reportó.

Inventor

¿Qué pasa si los periodistas se niegan a testificar?

Model

Podrían enfrentar cargos por desacato a la corte. Es una presión real. Y eso es exactamente lo que el gobierno quiere: que los periodistas piensen dos veces antes de investigar al poder.

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