En el corazón de Minas Gerais, Brasil, diecisiete años de espera convergen hoy en una sala de tribunal donde se debate algo más profundo que la propiedad de la tierra: el derecho de un pueblo a nombrarse a sí mismo y a ser reconocido por ese nombre. El Tribunal Regional Federal examina el caso de la comunidad quilombola Machadinho, 318 familias que desde 2004 tienen certificación oficial pero no titulación definitiva de sus 2.217,5 hectáreas ancestrales. La disputa revela una tensión antigua entre la letra de la ley y su aplicación real, agravada por la presencia de intereses mineros que super
Justicia brasileña revisará derechos territoriales de comunidad quilombola tras 17 años
318 familias quilombolas de Machadinho permanecen sin titulación definitiva de tierras ancestrales tras 17 años de disputa judicial.