Junín: destruyen más de una tonelada de llantas para frenar proliferación del dengue

Las llantas viejas se convirtieron en el principal criadero del mosquito
En Pangoa, Junín, más de una tonelada de neumáticos abandonados fue acopiada para interrumpir el ciclo de reproducción del Aedes aegypti.

En Pangoa, Junín, más de una tonelada de llantas abandonadas fue retirada de calles y patios donde el agua estancada permitía al mosquito Aedes aegypti reproducirse sin obstáculos. La acción, coordinada entre instituciones de salud, el Ejército, la municipalidad y un comité especializado en neumáticos, revela que ciertas amenazas sanitarias no requieren tecnología sofisticada sino voluntad colectiva para interrumpir ciclos que la negligencia cotidiana alimenta. Prevenir el dengue, en este caso, comenzó por reconocer que un neumático olvidado puede ser tan peligroso como cualquier vector invisible.

  • Las llantas acumuladas en Pangoa se habían convertido en el principal criadero del mosquito transmisor del dengue, representando una amenaza sanitaria concreta y medible para la comunidad.
  • La coordinación entre la Red de Salud, la Diresa Junín, el Ejército, la municipalidad y el comité de neumáticos permitió atacar el problema desde múltiples frentes de forma simultánea.
  • Se estableció un punto de acopio temporal para que transportistas, mecánicos y ciudadanos pudieran entregar neumáticos usados sin contribuir a la proliferación del vector.
  • La operación se enmarca en el Plan Nacional de Prevención y Control del Dengue 2026, convirtiendo una acción local en parte de una estrategia sanitaria de alcance nacional.
  • Las autoridades llaman a la población a mantener el hábito preventivo: identificar y eliminar cualquier objeto que acumule agua antes de que el Aedes aegypti lo colonice.

En el distrito de Pangoa, región de Junín, las llantas viejas abandonadas en calles y patios se habían transformado en depósitos de agua estancada: condiciones ideales para que el mosquito Aedes aegypti se reprodujera y propagara el dengue. Más de una tonelada de neumáticos fuera de uso fue acopiada como parte de una estrategia coordinada para interrumpir ese ciclo.

La operación reunió a la Red Integrada de Salud de Pangoa, la Dirección Regional de Salud de Junín, la municipalidad local, el Ejército del Perú y el Comité de Gestión y Manejo de Neumáticos Fuera de Uso. Cada institución cumplió un rol específico: identificar focos, apoyar la recolección, proveer logística y garantizar el manejo responsable de los residuos.

El punto de acopio temporal establecido ofreció a transportistas, llanterías, talleres y vulcanizadoras un lugar donde depositar neumáticos usados sin alimentar el problema. Para la ciudadanía, representó una forma concreta de participar en la prevención de una enfermedad que afecta directamente a sus comunidades.

Las autoridades hicieron un llamado explícito a sostener estos comportamientos: no solo entregar las llantas acumuladas, sino identificar cualquier otro objeto capaz de convertirse en criadero antes de que el mosquito lo colonice. Lo que comenzó como una recolección de residuos en Pangoa demostró que la coordinación institucional efectiva puede atacar un problema de salud pública desde múltiples ángulos a la vez, sin eliminar el dengue, pero sí una de sus condiciones necesarias.

En el distrito de Pangoa, en la región de Junín, las autoridades de salud enfrentaban un problema concreto: las llantas viejas abandonadas en las calles y patios se habían convertido en depósitos de agua estancada, lugares perfectos para que el mosquito Aedes aegypti criara sin obstáculos. Este insecto es el responsable de transmitir el dengue, y su ciclo de reproducción depende de pequeños volúmenes de agua. Más de una tonelada de neumáticos fuera de uso fue acopiada en el distrito como parte de una estrategia coordinada para interrumpir ese ciclo.

La operación no fue iniciativa de una sola institución. La Red Integrada de Salud de Pangoa trabajó en conjunto con la Dirección Regional de Salud de Junín, la municipalidad local, el Comité de Gestión y Manejo de Neumáticos Fuera de Uso, el Ejército del Perú y autoridades comunitarias. Cada actor tenía un rol claro: los funcionarios de salud identificaban el problema, los militares ayudaban en la recolección, la municipalidad proporcionaba logística, y el comité especializado supervisaba el manejo responsable de los residuos.

Esta acción respondía directamente al Plan de Prevención y Control del Dengue 2026 que el Ministerio de Salud había presentado a nivel nacional. En Pangoa, los datos locales mostraban que las llantas acumuladas representaban el principal criadero del mosquito en el territorio. No era un problema teórico: era una amenaza sanitaria identificable y medible.

El punto de acopio temporal que se estableció sirvió múltiples propósitos simultáneamente. Para los transportistas, los dueños de llanterías, los talleres mecánicos y las vulcanizadoras, ofrecía un lugar donde depositar los neumáticos usados sin contribuir a la proliferación del vector del dengue. Para la ciudadanía en general, representaba una oportunidad concreta de participar en la prevención de una enfermedad que afecta directamente a sus comunidades. Y para el ambiente, significaba una gestión más responsable de residuos que de otro modo terminarían dispersos en terrenos baldíos.

Las autoridades hicieron un llamado explícito a la población para que se sumara a estas acciones preventivas. No se trataba solo de eliminar las llantas ya acumuladas, sino de cambiar comportamientos: usar el punto de acopio, identificar otros objetos que pudieran convertirse en criaderos del mosquito, y eliminarlos antes de que el Aedes aegypti los colonizara. La prevención del dengue, en este contexto, dejaba de ser responsabilidad exclusiva del sector salud para convertirse en una tarea colectiva que involucraba a transportistas, comerciantes, mecánicos y vecinos.

Lo que comenzó como una recolección de más de una tonelada de llantas en Pangoa era, en realidad, una demostración de cómo las instituciones públicas, cuando se coordinan efectivamente, pueden atacar un problema de salud desde múltiples ángulos simultáneamente. No eliminaba el dengue, pero interrumpía una de sus condiciones necesarias: el lugar donde el mosquito se reproduce.

Las autoridades exhortaron a la población a participar en las acciones de prevención e identificar y eliminar cualquier objeto que pueda convertirse en criadero del zancudo transmisor del dengue
— Autoridades de Pangoa y Junín
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¿Por qué las llantas viejas son tan importantes en la transmisión del dengue?

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El Aedes aegypti necesita agua estancada para reproducirse. Una llanta abandonada recoge lluvia o agua de riego, y eso es suficiente. Una sola llanta puede albergar cientos de larvas. Cuando hay toneladas de ellas dispersas en un distrito, estás creando una red de criaderos que el mosquito puede colonizar sin dificultad.

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¿Por qué fue necesario que participara el Ejército en una tarea que parece de limpieza?

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Porque la escala lo requería. Recolectar más de una tonelada de neumáticos dispersos en un territorio no es trabajo de una o dos personas. El Ejército tiene capacidad logística, personal disponible y disciplina organizativa. Su participación permitió que la operación fuera rápida y completa.

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¿Qué diferencia hay entre simplemente quemar las llantas y crear un punto de acopio?

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Quemar llantas contamina el aire y no resuelve nada a largo plazo. Un punto de acopio temporal permite que los neumáticos se gestionen responsablemente: pueden reciclarse, reutilizarse o disponerse de forma segura. Además, crea un hábito en la comunidad: la gente sabe dónde llevar sus llantas viejas, así que no las abandona en cualquier lado.

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¿Es suficiente eliminar las llantas para controlar el dengue?

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No es suficiente, pero es necesario. El dengue tiene múltiples frentes: hay que eliminar criaderos, hay que hacer vigilancia epidemiológica, hay que tratar a los enfermos. Las llantas son solo uno de esos frentes. Pero es un frente que se puede atacar de manera concreta y medible.

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¿Qué se espera que haga la ciudadanía después de esto?

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Que mantenga el hábito. Que no acumule llantas en sus patios. Que use el punto de acopio. Que busque otros objetos que puedan convertirse en criaderos —botellas, macetas, latas— y los elimine. La prevención del dengue no termina con una operación de recolección; es un trabajo continuo.

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