La negligencia técnica se cobró una vida; la redundancia de sistemas evita que suceda aquí.
La muerte de una joven en San Pablo, arrojada al vacío sin cuerda de seguridad, devolvió al centro del debate una pregunta que las sociedades modernas no terminan de resolver: ¿cómo se domestica el riesgo sin extinguir la experiencia? En Mendoza, donde el bungee jumping se practica desde hace más de quince años sobre un puente ferroviario histórico en Cacheuta, la respuesta ha tomado la forma de protocolos, homologaciones y marcos regulatorios que, aunque no nombran la actividad de forma explícita, la abrazan con exigencias análogas a las del turismo aventura. La tragedia brasileña no revela una actividad inherentemente incontrolable, sino la diferencia abismal entre la negligencia y la precaución institucionalizada.
- Una mujer murió en San Pablo tras ser lanzada desde una plataforma sin cuerda, y tres operadores fueron detenidos en un caso que sacudió la confianza global en el bungee jumping.
- El incidente encendió alarmas en Mendoza, donde la actividad lleva más de una década operando, y obligó a poner bajo la lupa los estándares locales de seguridad.
- Puenting Mendoza responde con transparencia: cuerdas elásticas con línea secundaria automática, reemplazos periódicos, personal certificado en trabajos verticales y un protocolo de doble fijación antes de cada salto.
- El marco legal provincial regula la actividad por analogía —sin nombrarla— a través de resoluciones de turismo aventura que exigen habilitación municipal, certificación provincial y equipos homologados internacionalmente.
- La provincia se posiciona como un modelo de precaución: lo que falló en Brasil —la ausencia de sistemas redundantes y supervisión responsable— es exactamente lo que las normativas mendocinas están diseñadas para impedir.
Cuando Maria Eduarda Rodrigues de Freitas fue lanzada desde una plataforma en San Pablo sin la cuerda que debía salvarla, su muerte no fue solo una tragedia personal: fue una grieta en la confianza que rodea a una de las actividades de aventura más extremas del mundo. Tres operadores fueron detenidos, aunque ninguno asumió responsabilidad. El caso resonó lejos de Brasil, incluso en Mendoza, donde el bungee jumping tiene historia propia.
En un antiguo puente ferroviario del tren trasandino en Cacheuta —estructura de unos 30 metros con valor histórico— opera desde hace más de quince años Puenting Mendoza, bajo la dirección de Leandro Villegas. La empresa ofrece dos modalidades: el salto pendular, donde el participante se sujeta desde la cadera y oscila como un péndulo bajo el puente, y el salto bungee o elástico, donde la cuerda se fija en los tobillos y genera un rebote hacia arriba. Esta segunda opción, la más intensa, tiene restricciones de peso mínimo y edad para proteger articulaciones en desarrollo.
Las cuerdas elásticas —fabricadas con caucho, capaces de estirarse hasta cuatro veces su largo— incluyen una línea secundaria automática que se activa incluso si el guía comete un error o pierde el conocimiento. Las cuerdas dinámicas del puenting se reemplazan cada tres meses; las elásticas, cada año o año y medio. Antes de cada salto, los participantes firman una declaración de riesgo, reciben una charla informativa y son fijados a una línea de vida mientras están sobre el puente. Solo en el momento del salto se conectan al sistema específico de su modalidad.
Desde el punto de vista legal, Mendoza no tiene una norma que mencione el bungee jumping por nombre, pero sí un conjunto de resoluciones de turismo aventura —entre ellas la 279/94, la 492/96 y la 293/19— que incluyen una cláusula de analogía: cualquier actividad de incursión en la naturaleza con exigencias físicas o de equipamiento similares queda sujeta a los mismos requisitos. Eso implica habilitación municipal, certificación provincial, personal especializado y equipos con homologación internacional.
Lo que ocurrió en San Pablo fue negligencia técnica en su forma más cruda. Lo que existe en Mendoza es un sistema pensado para que esa negligencia no tenga lugar. La diferencia entre ambos escenarios no es el riesgo —el riesgo es inherente a la actividad— sino la arquitectura de precauciones que lo rodea.
En San Pablo, Brasil, una mujer llamada Maria Eduarda Rodrigues de Freitas murió cuando fue lanzada desde una plataforma sin la cuerda de seguridad que debería haberla protegido. El impacto contra el suelo fue inmediato y fatal. Tres personas fueron detenidas en conexión con el incidente —Luis Felipe Feliciano Egoroff, Vitor de Freitas Gonçalves y Maicon Fernandes Cintra— aunque todos niegan haber sido responsables de la seguridad. El caso reabrió un debate global sobre una actividad que existe en Mendoza desde hace años: el bungee jumping, también llamado rope jumping o puenting.
En la provincia, esta experiencia de adrenalina se realiza en un antiguo puente ferroviario del tren trasandino ubicado en Cacheuta. La estructura tiene aproximadamente 30 metros de altura y posee un valor histórico considerable. Puenting Mendoza es la empresa más reconocida del rubro local, operando desde hace más de 15 años bajo la dirección de Leandro Villegas, quien explica que ofrecen dos modalidades distintas de salto. La primera es el salto pendular, donde el participante se sujeta desde la cadera con un arnés conectado a una cuerda que, al tensionarse durante la caída, genera un movimiento de columpio bajo el puente. La segunda es el salto bungee o elástico, donde el cuerpo se asegura desde los tobillos con una cuerda elástica que produce un rebote hacia arriba. Esta última opción es la más intensa desde el punto de vista de la sensación de caída libre.
Las medidas de seguridad en ambas modalidades son exhaustivas. En el salto pendular, cualquier persona puede participar sin importar su peso —Villegas menciona que han saltado niños, adultos de 150 kilos e incluso parejas juntas. En el salto bungee, hay restricciones: peso mínimo de 50 kilos y edad mínima de 12 años para asegurar que las articulaciones estén completamente desarrolladas. Las cuerdas elásticas se fabrican con caucho y pueden estirarse hasta cuatro veces su largo original; son costosas porque muy pocos fabricantes en el mundo las producen. Cada cuerda cuenta con una línea secundaria adicional que impide que la persona caiga al suelo, disipando la energía de forma gradual en lugar de generar un impacto brusco.
Antes de cualquier salto, los clientes firman un documento de conocimiento de riesgo que también funciona como declaración jurada sobre su estado de salud. Luego reciben una charla informativa en una zona segura del puente. Una vez en la estructura, se realiza una primera fijación a un sistema de seguridad —ya sea una línea de vida o un cabo— para mantenerlos vinculados al puente en caso de pérdida de equilibrio o desmayo. Solo cuando llega el momento del salto se conectan al sistema específico de seguridad correspondiente a su modalidad elegida, con guías asistiendo en todo el proceso. El personal que trabaja en estas operaciones incluye guías de montaña certificados, técnicos en trabajos verticales y escaladores especializados.
Todos los equipos utilizados salen de fábrica con homologaciones internacionales y se someten a mantenimiento y revisión regular. Las cuerdas de bungee se reemplazan cada año o cada 18 meses, mientras que las cuerdas dinámicas para el puenting se cambian cada tres meses. Los sistemas secundarios de seguridad son automáticos, lo que significa que se activan incluso si el guía se descompone o comete un error.
Desde el punto de vista regulatorio, Mendoza cuenta con un marco legal que abarca esta actividad aunque no la menciona explícitamente por nombre. La Resolución 191/21 creó el Registro Provincial de Prestadores de Experiencias Turísticas, donde deben inscribirse las empresas. La Resolución 279/94 estableció el registro específico de prestadores y operadores de turismo aventura. La Resolución 492/96 fijó reglamentaciones puntuales para actividades como trekking, ascensiones, rafting, canotaje, mountain bike y buceo, entre otras. Posteriormente, la Resolución 293/19 incorporó el canopy o tirolesa. Aunque ninguna de estas normativas menciona específicamente el bungee jumping, todas incluyen una cláusula que establece que cualquier otra actividad de incursión en la naturaleza con similares exigencias físicas, destrezas o equipamiento será regulada de manera análoga.
Para operar legalmente, las empresas de bungee jumping en Mendoza deben cumplir con los mismos requisitos que las actividades de aventura explícitamente listadas. Esto implica primero obtener habilitación de la municipalidad correspondiente y luego tramitar la certificación provincial. El marco regulatorio exige personal especializado, equipos homologados internacionalmente y protocolos de seguridad rigurosos. Lo que sucedió en San Pablo —una negligencia técnica que costó una vida— es exactamente lo que estas regulaciones y prácticas en Mendoza están diseñadas para prevenir.
Citas Notables
Todos los años o cada 18 meses se cambian las cuerdas de los saltos bungee y cada 3 meses las cuerdas dinámicas para el puenting. Además, los sistemas secundarios de seguridad son automáticos, por si el guía se descompensa o tiene un error, se activan igual.— Leandro Villegas, propietario de Puenting Mendoza
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un accidente en Brasil genera cambios en cómo se regula esta actividad en Mendoza?
No necesariamente genera cambios inmediatos, pero sí pone en evidencia cuáles son los riesgos reales cuando no hay protocolos. Mendoza ya tenía medidas estrictas, pero un caso como ese obliga a toda la industria a reexaminar si están haciendo lo suficiente.
¿Cuál es la diferencia fundamental entre el salto pendular y el bungee desde la perspectiva de quién salta?
El pendular es más accesible —cualquiera puede hacerlo, sin límites de peso. El bungee es más extremo: caes de cabeza, la sensación es más intensa, pero requiere que tu cuerpo esté lo suficientemente desarrollado para soportar las fuerzas que genera.
¿Qué tan importante es que las cuerdas se cambien cada cierto tiempo?
Es crítico. Una cuerda desgastada pierde elasticidad, y si pierde elasticidad, no disipa la energía correctamente. Eso es exactamente lo que no debe pasar. Por eso se reemplazan regularmente, incluso si visualmente se ven bien.
¿Qué sucede si el guía comete un error durante el salto?
Hay sistemas automáticos de seguridad que se activan independientemente. No depende de que una sola persona esté atenta. Es redundancia: si falla un nivel, hay otro que lo respalda.
¿Por qué la regulación no menciona específicamente el bungee jumping?
Probablemente porque cuando se escribieron esas leyes, la actividad no era tan común o no se consideraba lo suficientemente diferente de otras formas de turismo aventura. Pero la ley es lo suficientemente flexible para incluirla bajo la categoría general.
¿Qué le dice a los potenciales saltadores el hecho de que Puenting Mendoza lleve 15 años operando sin incidentes graves?
Que la experiencia y la consistencia importan. No es una empresa que apareció de la nada. Han tenido tiempo para perfeccionar sus protocolos, entrenar a su personal y ganarse una reputación. Eso no garantiza cero riesgo, pero sí sugiere que saben lo que hacen.