JP Morgan apuesta nuevamente al carry trade argentino, pero los resultados no acompañan

Estar 0,02% abajo es para aplaudir en este contexto
Un operador local reflexiona sobre cómo la estructura del bono dual protegió a JP Morgan de pérdidas mayores.

En el eterno juego entre el rendimiento y el riesgo, JP Morgan volvió a cruzar sus fichas sobre el tablero argentino a principios de agosto, apostando a que las tasas en pesos compensarían la volatilidad cambiaria. Semanas después, el bono elegido cayó y el dólar subió, dejando al banco con una pérdida mínima pero simbólica del 0,02% en dólares. La operación no está cerrada, y en Argentina el desenlace de una apuesta financiera rara vez se conoce antes de que el mercado decida hablar.

  • JP Morgan reingresó al carry trade argentino el 6 de agosto comprando el bono dual BONTAM a $109,29, confiando en que los diferenciales de tasas volverían a premiarlos como en abril.
  • El mercado respondió en sentido contrario: el bono cayó a $106,50 y el dólar trepó de $1.337 a $1.346,01, generando una pérdida estimada del 0,02% en dólares.
  • La estructura dual del BONTAM actuó como escudo parcial, ya que un instrumento de tasa fija pura habría sufrido un golpe mucho más severo ante la suba de tasas.
  • La caída de flujos del agro y el turismo, sumada a la incertidumbre de la política cambiaria del gobierno de Milei, complica el horizonte de la estrategia.
  • La posición sigue abierta: si el dólar se estabiliza y las tasas se normalizan, el banco aún podría revertir el resultado antes de que llegue el momento de salir.

A principios de agosto, JP Morgan volvió a apostar por Argentina. El 6 de ese mes anunció que retomaba su estrategia de carry trade, convencido de que los rendimientos en pesos seguirían siendo suficientemente atractivos para cubrir los riesgos cambiarios. No era una apuesta ciega: a principios de año el banco había entrado y salido de activos argentinos con una ganancia superior al 10% en dólares. Pero esta vez los números cuentan una historia diferente.

El instrumento elegido fue el Bono Nación Tasa Dual 15/12/2026, el BONTAM. JP Morgan recomendó comprarlo a $109,29 cuando el dólar contado con liquidación cotizaba a $1.337, buscando capturar el diferencial entre las altas tasas en pesos y la volatilidad cambiaria. Al cierre de agosto, el bono había caído a $106,50 y el dólar había subido a $1.346,01: dos movimientos en la dirección equivocada. Los especialistas estiman una pérdida del 0,02% en dólares desde que el banco entró en la posición.

El contraste con la operación anterior es elocuente. En abril, JP Morgan había utilizado letras LECAP y cerró esa posición el 27 de junio, justo antes de que el dólar saltara, con una ganancia del 10,4% en dólares y una tasa anualizada del 32,3%. El timing fue impecable. Esta vez, fue menos generoso.

Lo que evitó una caída más profunda fue la propia estructura del BONTAM. Al ofrecer el mejor entre un rendimiento fijo y uno variable atado a la tasa TAMAR de depósitos mayoristas, el bono absorbió parte del golpe cuando las tasas subieron. Un operador local lo resumió sin rodeos: si el banco hubiera estado en Lecap, estaría muerto. En cambio, apenas está herido.

La posición, sin embargo, sigue abierta. Una mejora en las condiciones del mercado —un dólar más estable, tasas normalizadas— podría cambiar el resultado final. JP Morgan ha demostrado saber cuándo entrar y cuándo salir de Argentina. La pregunta es si esta vez volverá a acertar.

A principios de agosto, JP Morgan volvió a la mesa de apuestas del mercado argentino. El 6 de ese mes, el gigante financiero anunció que retomaba su estrategia de carry trade, confiando en que los rendimientos en pesos seguirían siendo lo suficientemente atractivos como para compensar los riesgos cambiarios. Había funcionado antes. A principios de año, el banco había entrado y salido de activos argentinos con una ganancia superior al 10% en dólares. Pero esta vez, semanas después del anuncio, los números cuentan una historia diferente.

La operación de agosto se centró en un instrumento específico: el Bono Nación Tasa Dual 15/12/2026, conocido como BONTAM. JP Morgan recomendó la compra a $109,29 por unidad, en un momento en que el dólar contado con liquidación cotizaba a $1.337. La lógica era clara: capturar el diferencial entre las altas tasas de interés en pesos y la volatilidad del tipo de cambio. El bono vinculaba su rendimiento a una tasa nominal y a la tasa activa mayorista de depósitos a plazo, lo que en teoría ofrecía protección contra movimientos adversos. Sin embargo, al cierre de agosto, el bono había caído a $106,50. El dólar, por su parte, subió a $1.346,01. Dos movimientos en la dirección equivocada.

El resultado hasta el momento es modesto pero negativo. Especialistas en mercados estiman una pérdida del 0,02% en dólares desde que JP Morgan entró en la posición. No es catastrófico, pero tampoco es lo que el banco esperaba cuando decidió volver a apostar por Argentina. El contraste con la operación anterior es notable. En abril, JP Morgan había utilizado letras LECAP como instrumento de inversión. Cerró esa posición el 27 de junio, justo antes de que el dólar saltara, con una ganancia de 10,4% en dólares, lo que equivalía a una tasa anualizada de 32,3%. El timing fue impecable. Esta vez, el timing ha sido menos generoso.

Lo que ha salvado a JP Morgan de una caída más profunda es la estructura del bono dual. A diferencia de un instrumento de tasa fija pura, el BONTAM ofrece el mejor de dos rendimientos: uno fijo y otro variable basado en la tasa TAMAR de depósitos mayoristas. Cuando las tasas de interés subieron, como sucedió después de que JP Morgan entrara en la posición, un bono de tasa fija hubiera sufrido una caída de precio mucho más severa. Un operador local lo expresó con claridad: si el banco hubiera estado en Lecap, estaría muerto. En cambio, apenas está herido.

Pero la volatilidad que rodea al mercado argentino es el verdadero problema. El país ha experimentado una serie de movimientos cambiarios impredecibles, agravados por la caída de flujos de divisas provenientes del sector agropecuario y el turismo. El gobierno de Javier Milei sigue adelante con su plan de estabilización, pero la incertidumbre persiste. Las políticas cambiarias y monetarias generan dudas constantes sobre el futuro. En este contexto, incluso una estrategia bien estructurada como la de JP Morgan enfrenta vientos en contra.

Lo interesante es que la posición aún no se ha liquidado. El banco sigue dentro de la apuesta. Aunque los resultados actuales son decepcionantes, una mejora en las condiciones del mercado en los próximos meses podría cambiar el resultado final. Si el dólar se estabiliza y las tasas se normalizan, el rendimiento del bono dual podría recuperarse. JP Morgan ha demostrado que sabe cuándo entrar y cuándo salir del mercado argentino. La pregunta ahora es si esta vez volverá a acertar, o si el carry trade argentino seguirá siendo una apuesta que requiere más suerte que estrategia.

Con el apretón monetario que siguió y la suba de tasas, todos los movimientos del dólar y demás, estar 0,02% abajo es para aplaudir
— Operador local consultado por Infobea
La verdad es que si estaban en tasa fija, estaban muertos
— Operador local consultado por Infobea
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué JP Morgan sigue apostando por Argentina si el mercado es tan volátil?

Model

Porque el diferencial de tasas sigue siendo atractivo. Cuando las tasas locales son mucho más altas que las internacionales, hay dinero que ganar si el tipo de cambio no se mueve demasiado. JP Morgan lo sabe y vuelve una y otra vez.

Inventor

Pero esta vez no está funcionando. ¿Qué salió mal?

Model

Dos cosas. El dólar subió cuando el banco esperaba que se mantuviera estable, y el bono cayó de precio. Juntos, esos movimientos erosionaron la ganancia que el rendimiento en pesos debería haber generado.

Inventor

¿Entonces el carry trade es una estrategia fracasada?

Model

No. En abril funcionó perfectamente. JP Morgan ganó más del 10%. El problema es que Argentina es impredecible. Los flujos de divisas se secan, el gobierno cambia de política, y de repente el tipo de cambio se mueve de formas que nadie anticipó.

Inventor

¿Qué hace que esta apuesta sea diferente de la anterior?

Model

El timing. En abril, JP Morgan salió justo antes de que todo se desmoronara. Esta vez entró en agosto, cuando el mercado ya estaba convulsionado. Es la diferencia entre vender en la cima y comprar en la turbulencia.

Inventor

¿Hay algo que haya salvado a JP Morgan de perder más dinero?

Model

Sí, la estructura del bono. Tiene una tasa variable dentro, así que cuando las tasas subieron, el bono no se desplomó como hubiera pasado si fuera de tasa fija. Es una protección inteligente en un mercado impredecible.

Inventor

¿Qué pasa ahora?

Model

El banco espera. La posición sigue abierta. Si el dólar se estabiliza y el mercado se calma, todavía hay tiempo para que esto termine bien. Pero Argentina tiene que dejar de sorprender.

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