En vísperas del 28 de julio, el comediante y empresario Jorge Luna eligió celebrar las Fiestas Patrias no con palabras, sino con maletas cargadas de productos y pasajes aéreos para cada uno de sus colaboradores. El gesto, que se repite desde diciembre pasado cuando repartió iPhones y refrigeradoras, plantea una pregunta silenciosa sobre qué tipo de patrón es posible ser en el Perú de hoy. En un país donde los derechos laborales son terreno de disputa constante, la generosidad de Luna emerge como una forma de liderazgo que sus propios trabajadores se encargan de hacer visible.