De exportador de recursos a productor de industrias con valor agregado
En el marco de la 56ª Asamblea General de la OEA celebrada en Panamá, Jorge Brito, presidente de Genneia, presentó ante líderes empresariales y gubernamentales una visión estratégica sobre el potencial de Argentina como hub global de energía e inteligencia artificial. El país reúne una combinación singular de recursos —Vaca Muerta, vientos patagónicos, sol del NOA y más de 6.000 MW renovables instalados— que lo posicionan para responder a la creciente demanda energética de los centros de datos de nueva generación. La propuesta no es solo exportar recursos, sino protagonizar una transformación hacia una economía de valor agregado, sostenida por el marco de previsibilidad que ofrece el RIGI durante tres décadas.
- La explosión global de la inteligencia artificial exige gigavatios de energía limpia, y los países que no se posicionen ahora corren el riesgo de quedar fuera de una reconfiguración histórica de las inversiones tecnológicas.
- Argentina enfrenta la tensión entre poseer recursos energéticos excepcionales y haber carecido históricamente del marco regulatorio que convierte ese potencial en inversión real y sostenida.
- El RIGI emerge como la respuesta concreta a esa brecha: treinta años de previsibilidad fiscal, aduanera y cambiaria que cambian el cálculo de riesgo para proyectos de infraestructura a gran escala.
- En la misma mesa donde debatían ministros de energía y ejecutivos de Exxon y AES, Brito planteó que la disponibilidad de renovables será el factor decisivo para la localización de inversiones tecnológicas globales.
- La trayectoria apunta a una transición de fondo: Argentina dejaría de ser exportador de materias primas energéticas para convertirse en productor de energía e industrias de conocimiento con proyección internacional.
En Panamá, durante la 56ª Asamblea General de la OEA, Jorge Brito llevó ante 350 líderes empresariales y gubernamentales una propuesta concreta: Argentina puede convertirse en un centro global de energía e inteligencia artificial. El presidente de Genneia, la principal empresa de energía renovable del país, participó en el panel sobre energía y recursos críticos para presentar una visión estratégica sobre cómo capitalizar las ventajas naturales y regulatorias argentinas.
El argumento se apoya en una geografía privilegiada. Con más de 6.000 MW de capacidad renovable instalada, algunos de los mejores factores de carga eólicos del planeta, el potencial de Vaca Muerta y el gas natural licuado, más la radiación solar del Noroeste, Argentina reúne una combinación de recursos difícil de igualar. Ese perfil energético coincide con una demanda global en aceleración: los centros de datos de nueva generación que sostienen la inteligencia artificial requieren gigavatios de energía limpia, confiable y con baja huella de carbono.
Pero Brito fue más allá de la dotación de recursos. Subrayó que el verdadero desafío es transformar ese potencial en crecimiento económico con valor agregado, y que para eso se necesita un entorno regulatorio estable. Allí situó al RIGI como la herramienta que el sector privado esperaba: previsibilidad impositiva, aduanera y cambiaria por treinta años, capaz de viabilizar proyectos de la escala de plantas de licuefacción o nuevas líneas de transmisión.
La conversación en Panamá incluyó a ministros de energía y ejecutivos de empresas como Exxon y AES, y giró en torno a una certeza compartida: la disponibilidad de renovables será determinante para decidir dónde se instalan las próximas grandes inversiones tecnológicas del mundo. La visión que Genneia llevó al foro propone que Argentina no sea solo proveedora de recursos, sino protagonista de una economía vinculada a la tecnología y el conocimiento, siempre que mantenga y profundice el marco regulatorio que empieza a generar confianza de largo plazo.
En Panamá, durante la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, Jorge Brito llevó un mensaje claro a 350 líderes empresariales y gubernamentales: Argentina está posicionada para convertirse en un centro global de energía e inteligencia artificial. El presidente de Genneia, la principal empresa de energía renovable del país, participó en el panel "Energía y Recursos Críticos" dentro del foro "Hacia una Agenda de Prosperidad", donde presentó una visión estratégica sobre cómo el país podría capitalizar sus ventajas naturales y regulatorias.
La propuesta de Brito se sostiene en una realidad geográfica y económica concreta. Argentina cuenta con más de 6.000 megavatios de capacidad renovable ya instalada, y posee algunos de los mejores factores de carga eólicos del planeta. A esto se suma Vaca Muerta, el desarrollo del gas natural licuado, el potencial eólico de la Patagonia y la radiación solar del Noroeste Argentino. Esa combinación de recursos —convencionales, no convencionales y renovables— coloca al país en una posición privilegiada para responder a la demanda energética global que crece aceleradamente.
El contexto que impulsa esta oportunidad es la inteligencia artificial. Los centros de datos de nueva generación demandan gigavatios de energía limpia. Esa demanda, que está transformando los mercados energéticos mundiales, representa una oportunidad histórica para países con abundancia de recursos energéticos competitivos. Argentina, según Brito, reúne exactamente esas condiciones: energía abundante, confiable y con baja huella de carbono.
Pero la visión no se detiene en la generación de energía. Brito enfatizó que el desafío real es transformar ese potencial energético en crecimiento económico sostenible y generación de valor agregado. Los centros de datos requieren más que electricidad; requieren un entorno regulatorio predecible y estable. Aquí entra el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el RIGI, que Brito describió como la herramienta jurídica y fiscal que el sector privado necesitaba. El régimen ofrece previsibilidad impositiva, aduanera y cambiaria por treinta años, lo que cambia radicalmente la ecuación para proyectos de gran escala como plantas de licuefacción de gas natural licuado y nuevas líneas de transmisión eléctrica.
En la mesa estaban ministros de energía y ejecutivos de empresas globales como Exxon y AES. El debate giró en torno a un punto central: la disponibilidad de energía renovable será determinante para la localización de inversiones tecnológicas a nivel global. Brito argumentó que Argentina tiene la oportunidad de aprovechar sus recursos para atraer esas inversiones y desarrollar una nueva economía vinculada a la tecnología y el conocimiento.
La visión que Brito presentó va más allá de ser un proveedor de recursos. Propone una transformación: que Argentina pase de ser un exportador de recursos a convertirse en un productor de energía y de industrias asociadas con proyección internacional. Esa transición requiere que el país mantenga y fortalezca el marco regulatorio que comienza a generar previsibilidad para inversiones de largo plazo. La participación de Genneia en este foro reafirmó el compromiso de la empresa con el diálogo público-privado y con iniciativas que fortalezcan una matriz energética eficiente, competitiva y sostenible.
Citações Notáveis
La combinación de Vaca Muerta, el desarrollo del GNL, el potencial eólico de la Patagonia y la radiación solar del NOA nos coloca en una posición privilegiada para responder a la creciente demanda global de energía— Jorge Brito, presidente de Genneia
El RIGI es la herramienta jurídica y fiscal que el sector privado necesitaba para viabilizar grandes inversiones— Jorge Brito
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió para que Argentina pueda ser un hub de energía e inteligencia artificial?
La inteligencia artificial cambió la ecuación global. Los centros de datos demandan gigavatios de energía limpia. Argentina tiene esos recursos: Vaca Muerta, eólica patagónica, solar en el Noroeste. Pero lo nuevo es que ahora hay un marco regulatorio predecible con el RIGI, que da certeza fiscal por treinta años.
El RIGI suena importante. ¿Qué lo hace diferente de otros incentivos?
Ofrece previsibilidad impositiva, aduanera y cambiaria por tres décadas. Para proyectos de infraestructura energética de gran escala, eso es fundamental. Sin esa certeza, las inversiones no llegan. Con ella, la ecuación cambia radicalmente.
Pero Argentina ya tenía recursos energéticos. ¿Por qué no fue un hub antes?
Porque los recursos solos no son suficientes. Necesitas estabilidad regulatoria, previsibilidad fiscal, infraestructura. Argentina tenía los recursos pero no el entorno. Ahora tiene ambos.
¿Qué significa en la práctica convertirse en un hub de inteligencia artificial?
Significa atraer centros de datos de nueva generación. Esas instalaciones requieren energía abundante, confiable y con baja huella de carbono. Argentina puede ofrecerlo. Y eso genera empleos, conocimiento, valor agregado.
¿Cuál es el riesgo? ¿Qué podría salir mal?
Que el marco regulatorio pierda previsibilidad. O que la infraestructura no acompañe el crecimiento de la demanda. La oportunidad es real, pero requiere consistencia política y inversión en transmisión eléctrica.
¿Esto beneficia solo a grandes empresas o también a Argentina en general?
Si funciona bien, beneficia a ambos. Las grandes empresas invierten, generan empleo, pagan impuestos. Argentina pasa de exportar recursos a producir industrias con valor agregado. Eso es transformación económica.