En el corazón de Oriente Próximo, Jordania —un reino pequeño sin petróleo, construido sobre equilibrios frágiles— descubre que su lealtad a Washington tiene un precio que sus ciudadanos no votaron pagar. Desde julio de 2026, Irán ha lanzado decenas de misiles y drones contra territorio jordano, apuntando a las bases donde residen cuatro mil soldados estadounidenses, convirtiendo a Amán en campo de batalla de una guerra ajena. La alianza que sostiene la economía y la seguridad del reino es la misma que lo expone a represalias, y esa contradicción —tan antigua como los estados pequeños atrapados
Jordania, atrapada entre los ataques iraníes y su alianza estratégica con Washington
Tres soldados estadounidenses murieron en ataque iraní del 17 de julio; heridos jordanos previos por caída de restos de misiles interceptados.