Japón cerró junio con un déficit comercial de 2.500 millones de dólares, marcando el segundo mes consecutivo en rojo en un país que históricamente ha dependido de sus exportaciones como ancla de prosperidad. El yen debilitado —cotizando a 163 por dólar frente a 140 hace un año— amplifica simultáneamente las ventas al exterior y el costo de lo que se importa, mientras el petróleo, cuya ruta tradicional por el Estrecho de Ormuz ha sido perturbada por conflictos regionales, encarece la factura energética de una nación que no produce crudo propio. En este equilibrio frágil entre competitividad exp