En agosto, mientras servía a otros desde un escenario en Australia, Jackie Hill Perry descubrió que su propio cuerpo le era desconocido: lo que parecía agotamiento de viaje era el silencioso colapso de su páncreas. Meses de diagnósticos erróneos, hospitalizaciones y búsqueda de respuestas culminaron en una verdad que reorientó su vida: diabetes tipo 1. Ahora, desde esa misma plataforma que la hizo conocida, Perry convierte la vulnerabilidad en vocación, recordándonos que la enfermedad no discrimina y que el conocimiento temprano puede salvar vidas.
Jackie Hill Perry comparte su viaje con diabetes tipo 1: del diagnóstico tardío a la fe
Perry experimentó cetoacidosis diabética que requirió hospitalización en UCI y diagnóstico erróneo inicial, impactando su salud y bienestar durante meses.