Que estemos sin presupuesto es ya de lo más normal
González-Páramo, segundo español en el consejo del BCE, advierte que la falta de presupuestos se ha convertido en algo «de lo más normal» en España. Contrasta la situación española con Alemania, donde existe un freno de deuda creíble que funciona, aunque ahora busca flexibilización para inversiones en defensa.
- González-Páramo fue el segundo español en el consejo ejecutivo del BCE en 2004
- La inflación española terminó 2024 en 2,4%, después de caer al 1,7% en septiembre
- Los salarios reales españoles están por debajo de los niveles de 2019
- La cesta de consumo cuesta un 30% más que antes de la pandemia
- Europa ha visto caer su productividad al 80% de la norteamericana en tres décadas
El exmiembro del consejo ejecutivo del BCE lamenta que España haya perdido la cultura de disciplina fiscal, normalizando la ausencia de presupuestos y el incumplimiento sistemático de reglas fiscales.
José Manuel González-Páramo llegó al consejo ejecutivo del Banco Central Europeo en 2004 como el segundo español en ocupar ese puesto, después de Eugenio Domingo Solans. Economista formado en Madrid y Nueva York, ha pasado su carrera alternando entre la banca central y la privada: fue responsable de operaciones de mercado en el BCE y ahora es consejero de Abanca, mientras mantiene cátedra en la Complutense e IESE. Cuando se le pregunta sobre los desafíos actuales del banco central europeo, su respuesta es clara: la inflación sigue siendo el enemigo. Aunque cayó al 1,7% en septiembre de 2024, el año terminó en el 2,4%, lo que significa que alcanzar el objetivo del 2% a medio plazo será complicado. Las disparidades entre países —Bélgica con 4,4% de inflación mientras Irlanda apenas llega al 1%— no son responsabilidad del BCE, sino de decisiones nacionales sobre política fiscal, competencia y energía.
Lo que más preocupa a González-Páramo es el divorcio entre los números macroeconómicos españoles y lo que siente la gente en la calle. España crece, el turismo funciona, los fondos europeos llegan, pero los salarios reales están por debajo de los niveles de 2019 y la cesta de consumo cuesta un 30% más que antes de la pandemia. La vivienda es inaccesible. Estos detalles explican por qué los ciudadanos no celebran un crecimiento que las estadísticas dicen que existe. La inflación, además, ha demostrado ser un arma política devastadora: fue decisiva en la caída de Joe Biden y Justin Trudeau, porque durante tres décadas los ciudadanos de menos de 50 años no habían visto tasas superiores al 2-4%. Cuando llegó el shock inflacionario, la población no tenía defensas psicológicas contra él.
Sobre la independencia de los bancos centrales, González-Páramo es categórico: es la innovación institucional más importante de las últimas décadas. Los mercados y políticos reaccionan mal ante amenazas de interferencia política, como las que Donald Trump ha lanzado contra la Reserva Federal. Pero advierte sobre una tendencia preocupante: cada vez hay más consejeros de bancos centrales con pasado político. Christine Lagarde fue ministra, y aunque ser ministro no es un defecto —proporciona experiencia valiosa—, debe haber distancia temporal entre ambos cargos para evitar conflictos de interés y la percepción social de que un político ha capturado la institución.
Alemania está debatiendo flexibilizar su famoso freno de deuda, pero no por irresponsabilidad fiscal, sino porque enfrenta necesidades extraordinarias en defensa y transición energética. González-Páramo cree que una flexibilización sujeta a criterios objetivos sería beneficiosa. Pero cuando se le pregunta si esto afectará la disciplina fiscal española, su respuesta es desalentadora: ninguno, porque aquí sistemáticamente incumplimos las reglas que nos hemos dado. Y luego viene la frase que resume todo: "Que estemos sin presupuesto es ya de lo más normal. Parece que da lo mismo tener presupuesto que no tenerlo." La cultura de disciplina fiscal en España ha desaparecido.
Sobre el comercio mundial bajo Trump, González-Páramo espera subidas arancelarias, aunque no sabe de cuánto. Trump tiene mentalidad transaccional y presiones de la industria local, pero también debe preocuparle la inflación. Si los aranceles suben y se suman deportaciones masivas de inmigrantes que trabajan en agricultura y cuidados, Estados Unidos podría enfrentar un rebote inflacionario que obligaría a la Reserva Federal a reaccionar. Hace tres meses se esperaban cuatro bajadas de tipos en 2025; ahora no descarta que no haya ninguna.
La pregunta sobre las revisiones del PIB que el INE ha estado haciendo toca un nervio. Las revisiones son normales, pero la frecuencia y magnitud que hemos visto tienen pocos precedentes. González-Páramo recuerda que la crisis griega comenzó con una revisión masiva de cifras de déficit y deuda. Preservar la credibilidad de las estadísticas oficiales es fundamental. Finalmente, sobre por qué Europa se ha quedado atrás respecto a Estados Unidos en renta per cápita, remite al Informe Draghi: la productividad europea cayó al 80% de la norteamericana en tres décadas porque Europa sigue especializada en tecnologías maduras y perdió la revolución digital. No está claro que esté haciendo lo necesario para protagonizar la inteligencia artificial y la computación cuántica. A esto se suma demografía menos dinámica, falta de coordinación entre descarbonización y competitividad, e incertidumbre comercial. La agenda para superar esto está en el Informe Draghi, que González-Páramo desearía ver sobre la mesa de la nueva Comisión Europea.
Citas Notables
La cultura de disciplina fiscal en España ha terminado hace mucho— José Manuel González-Páramo
La independencia de los bancos centrales es la innovación institucional más importante de las últimas décadas— José Manuel González-Páramo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué dice que la ausencia de presupuestos en España se ha convertido en algo normal? ¿No debería ser una alarma?
Debería serlo, pero hemos normalizado el incumplimiento. Tenemos reglas fiscales que sistemáticamente ignoramos. Es como si hubiéramos decidido que las reglas no importan.
Contrasta esto con Alemania, que tiene un freno de deuda muy creíble. ¿Qué hace diferente a Alemania?
En Alemania existe una idiosincrasia cultural de responsabilidad fiscal. El freno funciona porque la sociedad lo respeta. Aquí hemos perdido esa cultura. Alemania ahora busca flexibilidad, pero desde una posición de fortaleza, no de debilidad.
¿Cree que la gente rechaza los números económicos buenos porque no los siente en su bolsillo?
Exactamente. Los salarios reales están por debajo de 2019, la vivienda es inaccesible, la comida cuesta un 30% más. Los números agregados no dicen nada de eso. La gente vive una realidad diferente a la que cuentan las estadísticas.
¿Qué riesgo ve en que los bancos centrales tengan cada vez más consejeros con pasado político?
El riesgo es la percepción de captura política. Ser ministro no es malo; da experiencia valiosa. Pero debe haber distancia temporal. Si saltas directamente de un ministerio al banco central, la gente piensa que un político ha tomado la institución.
¿Qué pasará con los aranceles de Trump?
Subirán, aunque no sabemos cuánto. Trump tiene presiones electorales y de la industria. Pero si suben mucho y se suman deportaciones masivas, podría haber un rebote inflacionario que la Reserva Federal tendría que frenar.