Durante décadas, el metronidazol tópico ha gobernado el tratamiento de la rosácea moderada a severa como si su autoridad fuera incuestionable. Un metaanálisis en red que reunió más de once mil pacientes y treinta y dos ensayos clínicos viene ahora a desafiar esa inercia terapéutica: la ivermectina al 1% y el peróxido de benzoílo encapsulado al 5% demuestran una eficacia superior, aunque cada uno con su propio perfil de tolerabilidad. La ciencia, una vez más, invita a la medicina a soltar sus certezas heredadas.