Israel desata una guerra civil en el movimiento MAGA de Trump

Charlie Kirk fue asesinado en septiembre de 2024 durante un acto público en la Universidad de Utah; su muerte desencadenó teorías conspirativas sobre su posible cambio de postura respecto a Palestina.
No me dejan otra opción que abandonar la causa proisraelí
Mensaje privado de Charlie Kirk días antes de su asesinato, citado por Candace Owens para respaldar teorías conspirativas sobre su muerte.

En el corazón del movimiento conservador estadounidense, la muerte de Charlie Kirk ha actuado como catalizador de una fractura que llevaba tiempo gestándose: la pregunta de si el apoyo incondicional a Israel puede coexistir con el aislacionismo de America First. Lo que parecía un consenso inamovible dentro del Partido Republicano se revela ahora como una tensión irreconciliable entre generaciones, plataformas digitales y visiones del mundo radicalmente distintas. El escenario de AmericaFest, concebido para honrar a un líder caído, se convirtió en el espejo de una coalición que ya no se reconoce a sí misma.

  • La muerte de Kirk en septiembre de 2024 no solo enlutó al movimiento MAGA, sino que liberó un debate que sus propios líderes habían mantenido artificialmente contenido durante años.
  • En AmericaFest, Ben Shapiro y Tucker Carlson protagonizaron un enfrentamiento público que expuso la incompatibilidad entre el sionismo conservador y el aislacionismo antisemita emergente dentro de la misma coalición.
  • Las redes sociales han erosionado el consenso proisraelí: el 43% de los menores de treinta años se informa por TikTok, donde las imágenes de Gaza circulan sin el filtro de los medios tradicionales conservadores.
  • Un 17% del electorado republicano es clasificado como 'antisemita' por el Manhattan Institute, una cifra que crece entre hombres jóvenes universitarios y que ningún líder del partido sabe cómo contener.
  • El vicepresidente Vance camina sobre una cuerda floja: condenó el antisemitismo en AmericaFest pero evitó pronunciar la palabra Israel, consciente de que cualquier posición clara le costará votos en 2028.

Donald Trump regresó a la Casa Blanca con el movimiento MAGA aparentemente unido, pero el asesinato de Charlie Kirk durante un debate público en la Universidad de Utah en septiembre de 2024 abrió una grieta que se ha convertido en abismo. Lo que comenzó como una tragedia personal se transformó en una batalla ideológica sobre Israel, antisemitismo y los límites de la libertad de expresión dentro de la derecha estadounidense.

El festival AmericaFest, celebrado en Phoenix en diciembre ante treinta mil asistentes, fue el escenario donde esa ruptura se hizo pública e irrevocable. Ben Shapiro, fundador de The Daily Wire, acusó a Tucker Carlson de complicidad moral por entrevistar a Nick Fuentes, un personaje abiertamente admirador de Hitler. También arremetió contra Steve Bannon y otros por su silencio ante lo que considera antisemitismo disfrazado de crítica política. Carlson, por su parte, se ha consolidado como una de las voces más críticas con Israel y Netanyahu dentro del ecosistema conservador.

La influencer Candace Owens amplificó la fractura con teorías conspirativas, entre ellas la de que servicios de inteligencia israelíes, franceses y egipcios orquestaron el asesinato de Kirk para evitar que cambiara su postura sobre Palestina. Publicó mensajes privados en los que Kirk se quejaba de presiones de donantes para alejarse de Carlson. Sin embargo, el rabino israelí Pesach Wolicki, bien conectado en círculos conservadores, asegura que Kirk buscaba argumentos para defender a Israel la noche antes de morir. La viuda de Kirk intentó durante horas convencer a Owens de abandonar la teoría. No lo consiguió.

Detrás de esta disputa hay una transformación generacional. Un análisis del Manhattan Institute estima que el 17% del Partido Republicano puede clasificarse como 'antisemita', un grupo predominantemente joven, masculino y universitario, moldeado por plataformas donde las imágenes de Gaza circulan sin filtro. Meses antes de morir, el propio Kirk advirtió a Netanyahu en una carta que estaba perdiendo la guerra de la información con la juventud conservadora estadounidense.

El vicepresidente J.D. Vance intentó en AmericaFest mantener una posición de equilibrio: condenó el antisemitismo pero evitó mencionar a Israel. Es una neutralidad que difícilmente podrá sostener si aspira a liderar el movimiento en 2028. La última guerra civil MAGA no tiene fin a la vista, y mientras tanto, sus fieles siguen resistiéndose a culpar de algo a Trump.

Donald Trump regresó a la Casa Blanca con el movimiento MAGA en su apogeo político. Con control republicano del Congreso y una coalición que parecía consolidada, 2025 se perfilaba como el año de su expansión definitiva. Pero la muerte de Charlie Kirk en septiembre abrió una grieta que se ha convertido en abismo. El asesinato del joven activista conservador, ocurrido durante un acto de debate público en la Universidad de Utah, no fue simplemente una tragedia personal. Desencadenó una batalla ideológica que ha fracturado el movimiento desde adentro, exponiendo divisiones profundas sobre Israel, antisemitismo y los límites de la libertad de expresión que nadie esperaba que fueran tan irreconciliables.

La ruptura se hizo visible durante AmericaFest, el festival anual de ideas conservadoras que Kirk solía organizar en Phoenix. Treinta mil personas se reunieron en diciembre para honrar su memoria, pero el evento se convirtió en un campo de batalla retórico. Sobre el escenario, algunos de los mayores influencers de la extrema derecha estadounidense se atacaron mutuamente con una virulencia que sorprendió incluso a observadores acostumbrados a la confrontación política. Ben Shapiro, fundador judío ortodoxo del medio MAGA The Daily Wire, lanzó acusaciones contra Tucker Carlson, el exlocutor de Fox News que ha emergido como uno de los críticos más visibles de Israel y Benjamin Netanyahu. Shapiro calificó la entrevista que Carlson concedió al podcaster Nick Fuentes —un personaje abiertamente admirador de Hitler— como un acto de imbecilidad moral. También arremetió contra Steve Bannon y otros figuras por su silencio o complicidad con lo que Shapiro ve como antisemitismo disfrazado de crítica política.

Lo que está en juego es nada menos que una de las pocas tradiciones de política exterior que Trump ha mantenido: el apoyo inquebrantable a Israel. Durante más de una década, la defensa de Israel ha sido casi un artículo de fe en el Partido Republicano. Pero esa certeza se ha erosionado, especialmente entre los seguidores más jóvenes del movimiento MAGA, alimentados por redes sociales donde las imágenes de Gaza circulan sin filtro. Un análisis del Pew Research Center muestra que una quinta parte de los estadounidenses se informa a través de TikTok y plataformas similares; entre menores de treinta años, esa cifra sube al 43 por ciento. En esos espacios, la narrativa sobre Gaza ha desplazado la narrativa oficial.

Candace Owens, una influencer con 5,7 millones de suscriptores en YouTube, ha amplificado esa ruptura con teorías conspirativas que van desde afirmar que Brigitte Macron es un hombre hasta sostener que los servicios de inteligencia israelíes, franceses y egipcios orquestaron el asesinato de Kirk para evitar que cambiara de postura sobre Palestina. Publicó mensajes privados de Kirk en los que este se quejaba de presión de donantes para distanciarse de Carlson. Escribió: "No puedo ni voy a dejarme intimidar de esta manera. No me dejan otra opción que abandonar la causa proisraelí". Pero Pesach Wolicki, un rabino israelí bien conectado en círculos conservadores estadounidenses, ofrece una lectura diferente. Según él, Kirk abrió ese chat grupal meses antes para discutir estrategia sobre Israel, y la noche anterior a su muerte, Kirk buscaba argumentos para responder preguntas sobre el conflicto en una gira de debates que estaba por comenzar. "Puedo garantizar que no estaba a punto de cambiar de idea", dice Wolicki. La viuda de Kirk, Erika, se reunió con Owens durante cuatro horas y media para pedirle que abandonara la teoría conspirativa. No lo logró.

Un sondeo del Manhattan Institute, un laboratorio de análisis conservador, concluyó que el 17 por ciento del Partido Republicano se agrupa en lo que define como "republicanos antisemitas". Tienden a ser más jóvenes, predominantemente hombres y con estudios universitarios. Para Wolicki, este cambio de perspectiva sobre Israel está vinculado al aislacionismo que propugna el lema America First, el pegamento ideológico del movimiento MAGA. Marjorie Taylor Greene, una de las aliadas más leales de Trump en el Congreso hasta que él se distanció de ella, se convirtió en julio en la primera republicana en Capitol Hill en definir las acciones de Israel como genocidio. Escribió en X que aunque el ataque de Hamás del 7 de octubre fue horrible y los rehenes deben ser liberados, también lo son el genocidio, la crisis humanitaria y la hambruna en Gaza.

Meses antes de morir, Kirk escribió una carta a Netanyahu advirtiéndole que estaba "perdiendo la guerra de la información" con la juventud estadounidense, incluso entre conservadores. Las preguntas que le hacían constantemente eran dos: "¿Es Israel un Estado de apartheid?" y "¿Por qué Israel lleva a cabo una limpieza étnica?". El vicepresidente J.D. Vance enfrentó esa última pregunta en octubre durante un evento de TPUSA. Un asistente también quiso saber por qué Estados Unidos sigue financiando a Israel con "varios cientos de miles de millones de dólares". Vance evitó entrar en detalles, ofreciendo en su lugar una defensa de Trump y una reflexión teológica sobre judíos y cristianos.

En su intervención en AmericaFest, Vance intentó mantener una posición neutral, recordando que Trump no construyó su coalición "para que sus seguidores se enredaran en interminables pruebas de pureza". Declaró que el antisemitismo no tiene cabida en el movimiento conservador, pero se abstuvo de pronunciar la palabra Israel. No está claro cuánto tiempo podrá mantener esa neutralidad, especialmente si aspira a suceder a Trump en 2028. Lo que sí está claro es que la última guerra civil MAGA no tiene fin a la vista, y mientras tanto, los fieles del movimiento se resisten a culpar a Trump de nada.

Charlie creía firmemente que todas las voces debían escucharse, también aquellas con las que, como con Carlson, no estaba de acuerdo
— Pesach Wolicki, rabino israelí
Trump no construyó la mayor coalición de la historia de la política para que sus seguidores se enredaran en interminables pruebas de pureza
— J.D. Vance, vicepresidente
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué la muerte de Charlie Kirk abrió específicamente esta grieta sobre Israel y no otra cosa?

Model

Porque Kirk era el puente entre la vieja guardia republicana y los jóvenes conservadores. Cuando murió, desapareció la persona que podía traducir entre mundos. Y su muerte dejó un vacío que otros llenaron con preguntas que Kirk probablemente habría respondido de forma diferente.

Inventor

¿Qué tiene que ver Tucker Carlson en todo esto?

Model

Carlson rompió el consenso. Criticó a Netanyahu, entrevistó a Fuentes, atacó a los "cristianos sionistas". Hizo lo que nadie en la derecha establishment se atrevía a hacer: cuestionar públicamente el apoyo a Israel. Eso dio permiso a otros para hablar.

Inventor

Pero Candace Owens va más allá, ¿no? Está inventando teorías conspirativas sobre el asesinato.

Model

Sí. Ella toma el vacío que dejó Kirk y lo llena con narrativas que circulan en redes sociales. Es más fácil creer en una conspiración que enfrentar que el movimiento simplemente está cambiando de opinión sobre Israel.

Inventor

¿Qué dice el rabino Wolicki que es importante?

Model

Que Kirk no estaba a punto de cambiar de idea. Que buscaba argumentos para defender a Israel, no para abandonarlo. Pero nadie cree al rabino. Creen a Owens porque sus videos tienen millones de visualizaciones.

Inventor

¿Vance puede resolver esto?

Model

No. Vance está tratando de no elegir bando, pero eso es imposible. Alguien tiene que decir qué significa ser MAGA cuando el movimiento ya no está de acuerdo sobre Israel. Y Trump no va a hacerlo.

Inventor

¿Entonces esto es el fin del movimiento MAGA tal como lo conocemos?

Model

No el fin. Una transformación. El movimiento sigue siendo poderoso, pero ya no habla con una sola voz. Y eso es lo que más asusta a sus líderes.

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